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Cartas al director

Novela

Es una pasión leer los artículos de opinión de EL PAÍS cada mañana desde hace unos días. Cuánta enjundia y qué razón tienen. Hoy (miércoles 22 de julio), Domingo García-Sabell escribe sobre la agonía de la novela, y no le Pasa a la página siguienteViene de la página anterior falta razón al asegurar que cada día se escriben más novelas y cada día nos aburren más, aunque también señala que hay algunas de subido valor, pero son excepciones. Cierto.Desde hace unos años, tan sólo leo poesía, y llego a la conclusión de que en los poemarios actuales está la nueva novela española, pues la mayoría de poetas y poetisas actuales escriben poesía-narrativa. Y lo que no sé es si esto es lo que busca el lector iniciado: atento. Es decir, leer cosas breves que cuenten historias sin más, o desea y busca descubrir e indagar en lo ignaro de las palabras y de las imágenes.

En la novela y más en la poesía, siempre hay que buscar la novedad. Hay que atreverse con lo aún por descubrir. Y les recuerdo a todos, y generalizo, que el poder del lenguaje es puro hechizo, fuerza plasmadora, magia verbal. Creo que de ahí la entrega del poeta y del amante: no eligen.

La autenticidad y sinceridad distinguen un texto narrativo y sobre todo poético de uno que no lo es. He ahí el estilo personal y la originalidad. Cosas ambas de las que carecen hoy la novela y, sobre todo, la poesía. Ya que nunca escuchamos al silencio frente a la realidad o a la realidad frente al silencio.

Aunque ¿cómo se puede escri-bir novela o poesía ante las imágenes de la muerte de tres niños quemados en el Ulster; ante las imágenes del maremoto de Papúa, o ante las imágenes del hambre en Sudán?-

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