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FESTIVALES DE VERANO

Gran desfile de talento

Cuatro nombres fundamentales de los escenarios europeos presentaron su trabajo este fin de semana en el Festival de Aix-en-Provence: Peter Brook, Claudio Abbado, Pina Bausch y Pierre Boulez. El estreno de El castillo de Barba Azul dirigido por Bausch y Boulez es el último de las cinco óperas representadas en el patio del palacio arzobispal de la ciudad francesa. Béla Bartók (1881-1945), que junto a Stravinski, Schoenberg y Debussy contribuyó a fijar el panorama musical del siglo, es recuperado con una obra que ha tenido dificultades para hacerse un hueco en el repertorio debido a las debilidades del libreto y a su corta duración. En el logro de una expresividad musical de gran poder cromático, Bartók se sirvió para El castillo de Barba Azul de un texto en húngaro (Kékszakállú es la traducción del nombre del protagonista).

Bartók, Britten, Purcell y Mozart han conformado la programación conmemorativa del 50º aniversario del festival, que dirige y ha relanzado Stéphane Lissner, ex superintendente del Teatro Real de Madrid cuya dimisión fue forzada desde el Ministerio de Educación y Cultura.

Lissner presentó ayer en Aix el balance provisional de un festival que supera los 30.000 espectadores y que ha estrenado uno de los espectáculos de mayor resonancia de los últimos meses: la vuelta a la dirección operística de Peter Brook en Don Giovanni. "Este Don Giovanni es una coproducción con el Piccolo Teatro de Milán", dice Lissner, "y puede servir de homenaje al tristemente desaparecido Giorgio Strehler por lo que significa de recuperación de su legado: la idea de hacer con la ópera teatro musical".

Cantantes y actores

Unos simples palos pintados de colores, unos bancos de madera, unos cojines y un grupo de jóvenes cantantes-actores traspasados al mundo de hoy gracias a sus trajes modernos, le sirven al director británico para crear un Don Giovanni de referencia. Brook logra la unión del ritmo musical y el teatral sin parafernalia, con naturalidad, atento únicamente a los actores y su desnuda evolución. El Don Juan de Mozart llega convertido en un hombre de la calle, lo mismo que los demás personajes, a quienes se unen algunos músicos de la orquesta que en la escena de la fiesta suben al escenario y participan de la celebración.En el foso, un Claudio Abbado en mangas de camisa logra con su entusiamo que la Joven Orquesta Gustav Mahler responda a sus estímulos en una perfecta gradación.

El montaje, realizado con cantantes e intérpretes muy jóvenes, contribuye al espíritu renovador y de talento de esta edición del Festival de Aix-en-Provence. Lissner citó ayer la actividad de la Academia Europea de la Música como uno de los elementos más significativos del encuentro musical. La Academia, que se dirige a cantantes, instrumentistas y compositores menores de 35 años, ha montado dos de los espectáculos: Dido y Eneas, de Purcell, y Curlew River, de Britten.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 27 de julio de 1998