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RELEVO EN EL PODER EN TOKIO

¡Banzai, banzai!

¿Recuerdan los tebeos de Hazañas bélicas? El ritual de la consagración del nuevo líder en la sede del partido conservador tuvo ayer alguna conexión, aunque pacífica. No fue menor el grito de ¡Banzai, banzai! (Venceremos) con el que los compromisarios, inclinando y alzando sus figuras y simultáneamente bajando e izando sus brazos, jalearon al vencedor. Otra conexión, la casi ausencia de mujeres.Seriedad, pocas efusiones y actitud elegante de los perdedores: la procesión iba por adentro. Lo más mediático fue la reunión de las manos de los tres candidatos en una piña a la que se añadió el cesante Ryutaro Hashimoto, quien desde hace días parecía desaparecido.

Hashimoto, el más moreno, el más engominado y el más alegre, devolvió a su ministro de Exteriores, Obuchi, el favor histórico de haberle cedido el paso a la presidencia hace tres años cuando le correspondía a él como jefe del mayor clan del PLD: "Le apoyaré sin interferir", aseguró.

Donde hubo más colorido fue en el pueblo natal del nuevo dirigente, Nakanojo (prefectura de Gunma), donde 300 de sus seguidores brincaron tras el inevitable ¡Banzai, banzai! Quizá un símbolo de que estas elecciones primarias han sido, pese a todos los pasilleos y conjuras faccionales, más abiertas, televisivas y transparentes que todas las anteriores. Porque había tres candidatos. Y porque la situación económica es de cuidado.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 25 de julio de 1998