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Las pruebas genéticas despejan por fin las dudas sobre la autenticidad de "Dolly"

Un equipo internacional logra decenas de ratones clónicos también con células adultas

La oveja Dolly es auténtica. Es decir, efectivamente se trata del clon de un animal adulto del que se extrajo la información genética contenida en una célula de tejido mamario. Los muy esperados análisis definitivos de ADN (huella genética) de Dolly se hacen públicos hoy en la revista científica Nature y confirman su condición de clónica de una oveja de seis años. Por otra parte, un equipo internacional anunció ayer haber obtenido decenas de ratones clonados también a partir de células adultas, experimento fallido hasta ahora y que ponía en duda su viabilidad biológica.

Las pruebas de huella genética en Dolly han sido realizadas independientemente por dos equipos científicos del Reino Unido, uno de ellos dirigido por Ian Wilmut (del Instituto Roslin, de Edimburgo, que produjo a la famosa oveja clónica), y otro por Alec Jeffreys (de la Universidad de Leicester). Los primeros análisis genéticos de Dolly sugerían que era un clon de la oveja donante, pero no tenían suficiente detalle como para borrar todas las dudas.Los dos análisis demuestran ahora que la oveja es genéticamente idéntica al tejido mamario congelado y las células cultivadas de él extraídas. Estas células (de un animal de seis años muerto antes del experimento de Wilmut) se utilizaron como fuente del trasplante de núcleo que generó el embrión que, implantado a la madre de alquiler, culminó en Dolly.

El principal argumento para la duda sobre la autenticidad de la oveja clónica (EL PAÍS, 4 de abril de 1998) radicaba en que, como la madre genética estaba preñada cuando le fue extraído el tejido mamario, podrían haber migrado a la mama células fetales, que habrían confundido los resultados de la supuesta clonación de células adultas. Los análisis de huella genética despejan tales dudas.

Pero Dolly, nacida el 5 de julio de 1996, no es ya un caso único. Además de terneras clonadas -con técnicas diferentes- en EE UU y en Japón, en Nature se presenta hoy la existencia de decenas de ratones sanos y fértiles que han sido clonados de celulas adultas de ovarios utilizando una estrategia similar a la que Wilmut diseñó y aplicó.

El experimento, el primero de este tipo realizado con éxito en ratones, es un logro de un equipo de científicos de EEUU, Japón, Italia y Reino Unido bajo la dirección de Ryuzo Yanagimachi (Universidad de Hawai). Este logro despeja cualquier duda acerca de si los mamíferos pueden ser clonados con éxito a partir de células adultas diferenciadas.

Punto de inflexión

Dolly marcó un punto de inflexión en la investigación sobre la clonación. Por primera vez, un mamífero había sido reproducido a partir de la información genética contenida en una célula de un tejido corriente de un animal adulto. Antes de eso, sólo se había logrado la clonación partiendo de núcleos de células embrionarias. Dolly también alertó al mundo acerca de que esta forma de clonación no era ya ciencia ficción sino una posibilidad real; incluso, tal vez, para personas.A diferencia de una oveja o un ratón nacido de la unión de dos progenitores, estos clones son cada uno la réplica genética exacta de uno de ellos. En circunstancias normales, la madre contribuye con la mitad de los cromosomas al huevo fertilizado, y el padre con la otra mitad. La cría, por tanto, tiene genes heredados de ambos y nunca puede ser genéticamente idéntica a uno de ellos. Pero en un clon, los dos conjuntos de cromosomas que se necesitan para dirigir el desarrollo del individuo proceden del núcleo de una sola célula y por tanto es genéticamente idéntico al animal del que dicha célula se ha extraído.

Yanagimachi y sus colegas han logrado varias generaciones de ratones clónicos. "Tenemos unos 50", ha declarado el investigador, informa Reuters. Su técnica es similar a la utilizada para hacer Dolly pero en lugar de emplear una corriente eléctrica para fusionar el núcleo de la célula adulta con el huevo de otro animal, en el caso de los ratones se han inyectado los núcleos en el huevo anfitrión. Recientemente, investigadores japoneses presentaron dos terneros clónicos hechos también con electrofusión.

El primer ratón clónico de este equipo nació el 3 de octubre del año pasado, han informado los científicos, se llama Cumilina y todavía vive. Ellos utilizaron núcleos de células del tejido de los ovarios que envuelve los óvulos. Han probado también con núcleos de células nerviosas y de células de los testículos, pero sin éxito.

Los fracasos que se habían registrado hasta ahora al intentar obtener ratones clónicos a partir de células adultas habían hecho pensar a algunos científicos que era sencillamente imposible desde el punto de vista biológico, y que un embrión de ratón necesitaba los conjuntos diferentes de cromosomas de la madre y del padre para desarrollarse y sobrevivir. Pero los ratones de Yanagimachi y sus colegas son perfectamente normales y han tenido crías por cruce natural. Sin embargo, la tasa de éxito de la clonación es aún baja: varía entre un animal superviviente de cada 80 embriones trasplantados y uno de 41, en sucesivas series de ensayos.

Un ratón llamado Cumilina puede no tener el atractivo sentimental de Dolly, pero este logro puede ser más importante para la biología. Es más fácil trabajar con ratones en laboratorio que con ovejas u otros animales grandes, y los resultados de los experimentos se obtienen más rápidamente.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 23 de julio de 1998