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Una vela para Santa Dorothy Malone

Es un hombre de palabra y palabras, alimentado de imágenes en movimiento. Juanito Maldonado ya vivió la taquilla de un cine antes de nacer, mientras flotaba en el líquido amniótico de la preñez de su madre. Era el Cinema España en la calle Málaga, del barrio malagueño de Huelin, un cine de barrio al que la especulación inmobiliaria destruyó en 1971, tras haber sido paladín del programa doble en los cines de verano y del blanco y negro en invierno. Juan Maldonado dirige la Cinemateca de Málaga y el programa Cine en los barrios que hace que, casi cada día, se proyecten películas al aire libre durante el verano en nueve barrios de la ciudad gratuitamente. Cada noche Juanito Maldonado, Maldonator, el hombre que lo sabe todo de todo, uno de los mayores socarrones en lengua española, revisa las proyecciones de turno como cuando niño ayudaba cada noche a su padre, de igual nombre, a cambiar bobinas. Por eso Juan, que asegura, mintiendo, que ya no le "gustan las películas", no se atreve a ver Cinema Paradiso, de Tornatore. Su padre murió poco después de verla: "encima se parecía mucho físicamente a Philip Noiret, no tengo necesidad de tanto golpe bajo". Hoy y mañana Málaga celebra el Día del Cine otra iniciativa de Maldonado con la que se conmemora el centenario de la primera proyección cinematográfica en el puerto de Málaga vendiendo un pasaporte por 900 pesetas que permite ver seis películas en cualqier cine de la ciudad a cualquier hora. "Málaga está asociada de por vida al cine, el festival de cine español cuajará, Banderas es imagen de marca... Lo único triste es que hace poco demolieron la casa donde nació Marisol mientras la gente se fijaba en la de un tipo como Cánovas, que no hay color", reconoce el hombre a quien Cabrera Infante recluta hoy para polemizar con él en El Escorial sobre crítica cinematográfica porque pocos le han llevado con más sorna y vehemencia la contraria al autor de Cine o sardina. Maldonado, que ama las películas de diálogos (nadie habla más que él en el mundo) señala su favorito: "Jane callar, dormir ahora": Weissmuller y O"Hara de protagonistas. Tarzán, por supuesto. Él ya escribía críticas de cine en el colegio, en el instituto llevaba programas de cine en radiocadena. La Ser, Onda Cero y Antena 3, Canal Sur en TV y radio, Procono TV y numerosas revistas y diarios han recogido sus artículos. Ha estado vinculado a todos los proyectos que tengan que ver con el cine o el cómic de su ciudad en los últimos 20 años como crítico, programador, montador, guionista, articulista... Y es que en su casa "el cine era una segunda religión: en vez de san Ciriaco había fotos de Dan Duryea o Dorothy Malone". Y encima estaba su padre. "El hombre que he conocido que más sabe de cine", recuerda Maldonado. Era conciso en sus juicios y peculiar en sus gustos. "No le gustaba Robert Mitchum porque tenía mala vela y andaba sentao", recuerda su hijo. "Aquellos cines de verano eran una experiencia sensual, el ruido de los chinos, el olor del magnolio o las damas de noche, un cine participativo, con aquel lujo del programa doble; fue mala suerte que se cerraran cuando empezaban a adaptarse", evoca Maldonado. Hoy el hijo del dueño del cine restituye cada noche la memoria de una infancia de dos películas al día. En el Cine España de la calle Málaga ahora hay una oficina de Telefónica.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 20 de julio de 1998

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