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Los nombramientos de Aznar marginan a Cascos del área de comunicación de Moncloa

La remodelación del área de comunicación de La Moncloa, con la salida de Miguel Ángel Rodríguez, y el nombramiento del ministro de Industria, Josep Piqué, como portavoz del Gobierno, y Pedro Antonio Marín, como nuevo secretario de Estado para la Comunicación, va a suponer una pérdida efectiva del poder que sobre el área mediática disponía el vicepresidente primero del Gobierno, Francisco Álvarez Cascos. El propio presidente, José María Aznar, ha efectuado ambos nombramientos y ha elegido a personas de su confianza con marcado talante dialogante.

Aznar volvió a sorprender ayer. A las doce del mediodía manifestaba en El Escorial que designaría "pronto" al nuevo secretario de Estado para la Comunicación y seis horas después ya era oficial el nombramiento para ese cargo de Pedro Antonio Martín Marín, hasta ahora secretario de Estado de Deportes. Con su designación se ha querido cerrar con urgencia la crisis abierta el viernes en la sensible área de Comunicación de Moncloa. A Martín Marín en el Consejo Superior de Deportes le sustituirá su número dos, Santiago Fisas, hasta ahora vicepresidente del Consejo y director general de Deportes.Aznar ha nombrado directamente a Martín Marín con la complacencia del nuevo portavoz del Gobierno, Josep Piqué, tal y como lo pactaron previamente a asumir el ministro de Industria su nuevo cargo, ya que el secretario para la Comunicación tendrá, también, que apoyar al portavoz en sus tareas. Aznar ha tenido una vinculación muy directa con Martín en sus más de dos años de mandato en La Moncloa porque organizaba y asistía a los almuerzos frecuentes del presidente con las gentes del deporte. Es un especialista en medios audiovisuales, formado en la Cope, de la que fue secretario general entre 1983 y 1990. Hace un año, Aznar trató de nombrarle director general de RTVE en sustitución de Mónica Ridruejo, pero Martín Marín no aceptó.

Imagen diferente

Con el nombramiento de Martín Marín, unido al de Piqué como portavoz del Gobierno, Aznar trata de cambiar radicalmente el área de comunicación de La Moncloa y, sobre todo, ofrecer una imagen distinta, para superar una etapa caracterizada por la confrontación política partidista que el presidente cree que ha terminado por dañar su gestión política. Tanto Martín como Piqué se caracterizan por disponer de un talante institucional y dialogante en contraste con su antecesor, Miguel Ángel Rodríguez.Pero además, con el nombramientos de dos políticos de marcado perfil moderado, margina la figura del vicepresidente primero del Gobierno, Francisco Álvarez Cascos, quien había jugado un papel primordial, de confrontación, en la política de comunicación de La Moncloa.

Este nuevo esquema se aproxima al que existía en la etapa socialista, con un ministro portavoz y un secretario de Estado de comunicación. Josep Piqué será el rostro del nuevo Gobierno y se dedicará a la "alta política", mantendrá relaciones con los socios del Gobierno y con la oposición, con lo que penetrará en un terreno que hasta ahora dominaba en exclusiva Álvarez Cascos. Martín asistirá al portavoz en el diseño de la política informativa y coordinará la labor de los ministerios. Pero, en contraste con la etapa socialista, ambos trabajarán en estrecho contacto con Aznar.

El responsable de comunicación del PSOE, Alfredo Pérez Rubalcaba, manifestó ayer que "el Gobierno sigue siendo el mismo, es decir, reaccionario, y eso no cambia sea quien sea el portavoz", informa Anabel Díez. "El cambio de un portavoz por otro no significa nada; lo importante es la política gubernamental y ésta, mientras no se demuestre lo contrario, es reaccionaria", añadió Pérez Rubalcaba.

El secretario de Comunicación del PSOE cree que el Gobierno popular quiere cambiar su imagen a marchas forzadas y que su objetivo es atraer a más electores del centro político.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 14 de julio de 1998

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