El director de Transportes de la Generalitat da plantón a un grupo vecinal de Ciutat Meridiana, Torre Baró y Vallbona

Una veintena de entidades de los barrios más periféricos de Barcelona se sienten desairadas por la Generalitat después de que el director general de Transportes, Enric Ticó, cancelara a última hora la reunión en la que tenían previsto aceptar la oferta del funicular subterráneo. Los portavoces de las asociaciones de vecinos, clubes deportivos y de las parroquias de Ciutat Meridiana, Torre Baró y Vallbona califican de "tomadura de pelo" la decisión de Transportes de no comparecer a una reunión largamente esperada para abordar lo que los ciudadanos interpretan como una alternativa seria a su antigua reivindicación del metro. La oferta de un funicular subterráneo con dos estaciones, en Ciutat Meridiana y en Torre Baró respectivamente, que enlace con la red de la línea IV del metro a través de la futura estación de Trinitat Nova, fue planteada por Ticó a los vecinos recientemente. Para los habitantes de estos barrios, todo lo que sea mejorar la comunicación con el resto de la ciudad es fundamental porque consideran que continúa siendo el punto débil que les sitúa en inferioridad de condiciones respecto a los demás barceloneses. De ahí que la prolongación del metro haya sido en los últimos años una de las reivindicaciones más sentidas. El último estudio técnico del que tuvieron noticia, a través de Ticó, desaconseja de plano la opción del suburbano tanto por la elevada inversión que requiere como por la baja rentabilidad social de la zona, donde residen unas 22.000 personas. En medio del desánimo, el proyecto del funicular les hizo creer que había voluntad política de buscar alternativas. Por esta razón acordaron, después de pensar mucho en ello, que convenía aceptar el funicular a condición de que se le dé prioridad para incluirlo en el próximo plan de actuación del Gobierno catalán. También desean introducir en el paquete que se negociará "la mejora de la red de autobuses" que comunican los barrios de la zona. La negativa de Transportes de no asistir al encuentro y de descartar una próxima entrevista por estar muy ocupado su director general encrespó los ánimos de las entidades al privarles de la posibilidad de pronunciarse al respecto. La opinión mayoritaria que se impuso el martes entre los portavoces de las entidades fue la de que están hartos "de que se juegue" con ellos y de que se les prometa algo "que luego por razones diversas se frena". No faltaron las intervenciones de quienes alertaron que puede repetirse el episodio de la anterior campaña electoral de las municipales, en las que el metro fue el asunto más recurrente en los mítines: el propio presidente de la Generalitat, Jordi Pujol, comprometió su palabra de que el metro llegaría hasta Ciutat Meridiana. El portavoz de las entidades, Antonio Gordillo, afirmó: "No estamos dispuestos a que nuestros barrios sean moneda de cambio".Por ello, lanzó la advertencia de reactivar en septiembre una campaña dura si no media antes un compromiso serio sobre este asunto.

* Este artículo apareció en la edición impresa del miércoles, 08 de julio de 1998.

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