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Banesto recurre al Supremo la indemnización de 4.800 millones a favor de Carlisle

El Banco Español de Crédito (Banesto) anunció ayer en Nueva York que recurrirá ante el Tribunal Supremo la sentencia del pasado 2 de junio por la que deberá indemnizar con 4.800 millones de pesetas por engañar a la aseguradora norteamericana Carlsile en la macroampliación de agosto de 1993, bajo la presidencia de Mario Conde. El banco prestó un aval de unos 47 millones de dólares.

El Fondo de Garantía de Depósitos en Establecimientos Bancarios, que por los contratos de subasta de Banesto, en abril de 1994, se hace cargo de los costes de pleitos como el de Estados Unidos, dio instrucciones a la dirección de Banesto para recurrir la sentencia de la juez Sonia Sotomayor, titular del juzgado de primera instancia del Distrito Sur de Nueva York.La juez ordenó el pasado 2 de junio la ejecución del fallo, por el que Banesto tendrá que indemnizar a Carlslile Ventures, filial de The Northwestern Mutual Life Insurance Company con 4.800 millones de pesetas (véase EL PAÏS del 12 de junio). Carlisle invirtió 3.800 millones de pesetas en la macroampliación de Banesto en 1993 y tras la intervención, presentó una demanda por engaño y fraude sobre la verdadera situación del banco.

Banesto, que tenía de plazo hasta ayer, anunció en Nueva York su decisión de recurrir. Para hacerlo ha tenido que depositar un aval bancario por unos 47 millones de dólares (unos 5.500 millones de pesetas) a favor del Tribunal Supremo.

Banesto tenía que seguir las indicaciones del Fondo de Garantía de Depósitos. Una de las condiciones de la subasta del banco recapitalizado, realizada el 25 de abril de 1994, establece que el Fondo se hace cargo de las contingencias, como el pleito perdido, siempre que haya una sentencia firme.

Las posibilidades de ganar el recurso son casi inexistentes. La sentencia de la juez Sotomayor, que recoge la documentación y el peritaje realizado son tajantes respecto a la situación aparente que mostraban las cuentas y estados financieros consolidados de Banesto a 31 de diciembre de 1992, y la realidad descubierta con posterioridad por el Banco de España y ratificada por los auditores en 1994. Si los 4.800 millones impuestos en la sentencia como indemnización son elevados, ello se debe, entre otras cosas, a que el contrato de entrada de Carlisle en Banesto se hizo en dólares sujeta a tipos de interés españoles.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 19 de junio de 1998