Entrevista:

"Me he negado a crecer totalmente, me siento niña cuando escribo"

,Hay niños que se acercan a preguntarle qué come el memoríapodo, un fantástico ser literario creado para ayudar a pequeños desmemoriados, que recurrían a una patita del animal y salía la lista de asuntos pendientes. La profesorra de Primaria en Almería Ana Mª Romero Yebra (Madrid, 1945), que acaba de publicar El sapito vegetariano y Emezeta en mi planeta, ha editado nueve libros para niños desde 1989. La última Feria del Libro en Madrid volvió a dejar patente la buena salud de la literatura infantil. Pregunta. ¿Se siente más poetisa o escritora de literatura infantil? Respuesta. Es muy difícil que te clasifiques. Lo que haces en cada momento es lo que más te interesa. La literatura infantil da más popularidad y satisfacciones. P. ¿Tiene más prestigio como escritora para niños? R. La tirada de un libro de poesía es de mil ejemplares. De Colás el fantasma se editaron 5000 y se agotó en mes y medio. El problema de la poesía de adultos es que se publican pocos ejemplares y nunca se reeditan. Me fastidia un poco porque hace que al año no puedas encontrar algunos libros. Tengo poemarios míos como incunables y atados con una cinta, que no se los dejo a nadie porque me quedo sin ellos, ja, ja. P. ¿Escribir para niños es una forma de negarse a crecer? R. Es que me he negado a crecer totalmente. No asumo mis 52 años de ninguna manera porque me siento muy niña cuando escribo. P. ¿Le exige un esfuerzo y una sensibilidad especial? R. Ninguna. Cuando yo escribo, escribo desde la niña que llevo dentro. P. Escribe las historias que le gustaría que le contaran. R. Claro, y además sobre los temas que siempre me han gustado: los animales, la naturaleza.. Quizá por haber sido una niña de Madrid. P. ¿Difiere mucho el modo de acercarse a los adultos y a los pequeños? R. En la manera de enfrentarse al papel en blanco. La literatura para adultos va a personas más críticas y cuidas más las metáforas y la expresión, mientras que los niños necesitan frescura. P. Pero los niños deben ser los lectores más generosos y despiadados. R. Por supuesto. Abren un libro y siguen con él si les gusta. Los adultos lo analizan. P. ¿Por qué sigue considerándose un género menor? R. Por la pedantería de algunos literatos, porque un buen libro de literatura infantil nos encanta a los adultos. P. ¿Cómo se lanzó? R. Tímidamente le enseñaba mis poemas a los niños en clase sin decir que eran míos y solían seleccionarlos entre los que más les gustaban junto a los de Lorca o Machado. Me hizo pensar que esa literatura podía ser válida.

* Este artículo apareció en la edición impresa del 0018, 18 de junio de 1998.