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El alcalde de Alella "bautiza" por lo civil

Los ciudadanos que no sean creyentes pero que no quieran que el nacimiento de sus hijos pase sin celebración social tienen una cita con el alcalde de Alella, Antoni Caralps. El edil de esta localidad del Maresme, de CiU, oficiará bautizos civiles en el Ayuntamiento. Las ceremonias serán similares a las matrimoniales. Caralps pretende ofrecer con esta iniciativa la posibilidad de celebrar "de una manera solemne y alegre" la llegada de un hijo al mundo, independientemente de las creencias religiosas de sus padres. De este modo, aquellos que rechacen el bautismo religioso podrán celebrar de forma oficial "la entrada en sociedad" del recién nacido. Los bautizos civiles se celebrarán en la sala consistorial de plenos, lugar que los padres podrán adornar con flores si ése es su deseo. Además, y de forma análoga a las bodas civiles, habrá discursos y parlamentos por parte del alcalde y de los asistentes al acto. Tampoco faltarán los padrinos, que se comprometerán a hacerse cargo del menor en ausencia de los progenitores. El alcalde de Alella ha solicitado al Institut d"Estudis Catalans asesoramiento para encontrar un nombre apropiado para esta ceremonia civil. La denominación escogida en principio es ceremonia de imposición de nombre. Caralps evitará así utilizar la palabra bautizo, relacionada tradicionalmente con el sacramento religioso. La propuesta del alcalde no ha sido discutida en ningún pleno municipal ni en la comisión de gobierno del Ayuntamiento. Según Caralps, no era necesario hacer trámite alguno. "Las ceremonias pueden empezar a celebrarse en el momento en que haya peticiones de los ciudadanos", invita el alcalde. La ley reconoce la potestad de los alcaldes para oficiar matrimonios, pero no prevé nada sobre ceremonias de nacimiento.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 12 de junio de 1998