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Hambre de trabajo

Francisco Rusillo ha perdido 16 kilos desde que hace 32 días se plantó ante la puerta principal de Transportes Seur, en el barrio de La Rosilla. Desde entonces, no ha probado bocado y se alimenta a base de agua, bebidas isotónicas y pastillas de vitaminas. Dice que no va "de mártir por la vida" ni se siente "un Gandhi". "Quiero lo mío y nada más", explica con voz pausada pero firme. Y "lo suyo" es el puesto de trabajo que perdió el 30 de abril, cuando la empresa Seur decidió rescindirle el contrato. El motivo "oficial": baja productividad. "La media de sus servicios era de un 26% en los últimos ocho meses y medio", señala Javier Prieto, director de Operaciones de Seur. "Si todos los empleados fueran como Francisco, hubiéramos cerrado hace tiempo", añade.Desde aquel día, Francisco vive dentro de un camión. Sus familiares más próximos, su novia y algunos compañeros le apoyan. "Hay quien dice que me he convertido en una parte más del paisaje", apunta. No ha perdido el sentido del humor, "porque, si no, te hundes". Y se entretiene con la visita de compañeros, algún que otro cura, los yonquis de la zona, trabajadores...

El Samur también le ha visitado. En concreto, Francisco guarda nueve partes médicos. "A los tres días de estar en huelga de hambre me dio un jamacuco, porque ni siquiera bebía", recuerda Francisco. Emilio de Benito, del Samur, asegura que en la última visita "al paciente se le apreció una pérdida de peso importante. Convendría que fuera reconocido en una clínica".

La dirección de Seur no está muy de acuerdo con las observaciones del Samur y, en una nota hecha pública hace ocho días, apunta: "El estado físico del señor Rusillo y los análisis que le practica el Samur en presencia de nuestros servicios médicos no responden a la situación de una persona que lleva 24 días en huelga de hambre".

Pero Emilio de Benito lo desmiente. "Eso no es verdad. Seur dice que este hombre está engañando, que no está en huelga y que es un estafador. Lo que nunca haremos es dar datos del paciente a la empresa". El portavoz del Samur anunció que ya han puesto en conocimiento del juez de guardia cuál es la situación de Rusillo, aunque no piensan emprender acciones legales contra Seur.

Francisco trabajó en la empresa, como autónomo, más de 12 años, e insiste en que nadie le avisó de que le iban a echar. Prieto no está de acuerdo: "Lo sabía. Era un absoluto desastre y estaba avisado desde hacía tiempo". E insiste: "Si hubiera puesto tantas ganas en el trabajo como pone ahora, hubiera tenido más suerte en la vida". Francisco, mientras, se muestra optimista: "Yo creo que ganaré. Seguro que ganaré".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 4 de junio de 1998