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CARTAS AL DIRECTOR

Punto negro

No son de extrañar los graves accidentes que han tenido lugar en la N-630, en el tramo Sevilla-Las Pajanosasdurante esta semana y que ha costado la terrible cifra de 11 muertos. A cualquier persona que conduzca por dicha vía lo que le sorprende es que no haya más accidentes. En dicho tramo de unos 25 kilómetros concurren una serie de circunstancias que lo hacen extremadamente peligroso: Diseño antiguo de la vía (se dice que el diseño general es todavía el de los romanos). Excepto la mejora del trazado de algunas curvas, el resto son varias rectas que terminan en repentinas e innecesarias curvas salpicadas de cuestas que desconciertan a los conductores. Inexistencia de arcenes, pues los que hay son muy estrechos, lo que resulta un riesgo caso de hacer una parada de urgencia. Abundancia de tráfico, sobre todo de grandes camiones. No olvidemos que esta carretera enlaza Andalucía occidental con Portugal y es la vía de entrada de Extremadura, Castilla-León, Asturias y Galicia hacia toda Andalucía. Incluso en domingos el tráfico es abundante ya que es la salida natural de los sevillanos hacia la sierra norte. Existencia del tapón de Las Pajanosas, donde los vehículos tienen controlados el límite de velocidad, lo que genera tensiones y nerviosismos en los conductores, ya que las retenciones en domingos llegan a durar más de una hora y colas de hasta 20 kilómetros. Se debería haber construido una circunvalación hace ya tiempo, como se hizo en Los Palacios, pero no sé cuáles serán las razones para no haberlo hecho todavía. Creo que la circunstancia más grave de todas es la falta de control de la velocidad. Si exceptuamos la travesía de Las Pajanosas, la velocidad es libre. Velocidades de 140 y 150 son normales y las largas y falsas rectas son una invitación a estos excesos. Todas estas circunstancias hacen de dicha vía zona de peligro y nadie parece darse cuenta de ello. A las autoridades de tráfico les basta con echar la culpa a los conductores, olvidando la obligación que tienen para hacer cumplir las normas. No es extraño, por tanto, que dicha vía siga siendo una trampa mortal para conductores y la cifra de víctimas se siga incrementando.-

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 1 de junio de 1998