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Reportaje:

80 artistas y un centenario

La organización de una exposición colectiva es siempre complicada. Los comisarios se enfrentan a un juego de equilibrios con elementos inestables: el ego de los artistas, la selección de las obras, el orden, las dimensiones. Una exposición conmemorativa del centenario del Athletic ha conseguido superar las trabas y lograr que 78 artistas vascos -aficionados al fútbol o no, seguidores del equipo de San Mamés o hinchas de la Real, jóvenes con proyección o veteranos consagrados- aporten una de sus obras a la muestra Arte en la catedral, que se exhibe al público en la sala Rekalde (Alameda de Rekalde, 30), de Bilbao. Nunca antes se ha conseguido reunir un abanico tan amplio de artistas vascos, si bien tampoco con una temática tan reducida como la que obliga el motivo de la exposición. El pintor Iñaki García Ergüín, autor del logotipo del centenario, que se inspira en la silueta de un jugador de fútbol con los brazos en alto, al ver el resultado de la exposición miraba hacia atrás y recordaba los Encuentros de Pamplona, la gran exposición de arte vasco organizada en 1972, en medio de una fuerte controversia por la censura y la solidaridad con los artistas censurados. Sorpresa y milagro "Aquella fue la última colectiva de artistas vascos", decía García Ergüín. "Ver ahora a pintores tan diferentes en una misma sala de exposiciones es una sorpresa. Juntarnos ha sido un milagro del Athletic". En su opinión, su mayor interés artístico, cumpleaños y euforias futbolísticas aparte, radica en que "ofrece un exponente exacto" de los nombres que están trabajando en el entorno de los organizadores de la exposición. Antes de entrar en Arte en la catedral, el óleo de José Carlos Fernández Marcote, que será reproducido en los carteles de la feria taurina de la Semana Grande, recibe a los visitantes. La obra, titulada Desde la tribuna de la Misericordia, tiene en primer plano la figura de un toro y un matador, pero están enmarcados por las líneas de un campo de fútbol, coronado por una bandera del Athletic. El recorrido por la exposición se abre con tres cuadros de principios de siglo. La directiva del Athletic los ha sacado de los despachos de su sede de Ibaigane. Son los "históricos". Así llaman en el Athletic a Idilio en los campos de sport, de Aurelio Arteta, y Equipo del Athletic Club y Primer campo de fútbol en San Mamés, ambos pintados por José Arrue. A partir de ahí Arte en la catedral reune las obras de los artistas que respondieron a la invitación del Athletic. La selección de artistas fue realizada por Jorge Barandiarán, ex director del Museo de Bellas Artes de Bilbao, el crítico Javier Viar y el director de la sala Rekalde, Javier González de Durana. Eduardo Chillida está representado por un dibujo a tinta de los años 80, que reproduce sus célebres manos; Néstor Basterrechea ha elegido Meridiano, una obra pintada en 1960. La inmensa mayoría de los participantes, en cambio, ha enviado a la exposición obra reciente, en buena parte realizada especialmente para la ocasión y con abundante empleo de rojo y blanco. Entre los más veteranos están Agustín Ibarrola, José Barceló, Mari Puri Herrero y José Luis Zumeta, que ha pintado un óleo de gran formato con dos leones. También están representados los artistas de la generación posterior que han seguido caminos muy diferentes, como Iñaki Cerrajería, Iñaki de la Fuente, Alfonso Gortazar, José Ibarrola, la escultura Cristina Iglesias, Santos Iñurrieta y Jesús Mari Lazkano. Entre los más jóvenes se han unido a la iniciativa Dora Salazar, Asunción Goikoetxea, Josue María Pena, Manu Muniategiandikoetxea, Eduardo López y Koko Rico. Y así hasta casi 80 obras de otros tantos artistas, que van desde el hiperrealismoa la abstracción geométrica. La exposición Arte en la catedral cerrará sus puertas al público el día 28 de junio. ¿Cuál será entonces el destino de las obras? De momento no hay respuesta a esta pregunta. El Athletic invitó a los artistas a participar en la conmemoración del centenario con la cesión temporal de las obras, pero no alcanzó ningún con ellos compromiso alguno. Ni una palabra sobre compensaciones económicas por su trabajo, por ejemplo. El presidente del Athletic, José María Arrate, dijo en la inauguración que algunos de los participantes estaban dispuestos a regalar las obras al club (extremo que otros se apresuraron a negar) y que la entidad estaba dispuesta a crear un fondo económico para la compra de obras de arte y a buscar patrocinadores dispuestos a ayudarles en esta fiebre por unir la creación artística y el deporte. El futuro de estos planes se dibuja en el horizonte de la construcción del un nuevo campo. En él, como ya tiene el F.C. Barcelona, el Athletic contaría con espacio para un museo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 18 de mayo de 1998

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