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Costa niega que la rebaja fiscal ponga en peligro el déficit público

El secretario de Estado de Hacienda, Juan Costa, rechazó ayer que la rebaja del IRPF prevista para 1999 vaya a poner en peligro la reducción del déficit público. Costa respondía así a la advertencia lanzada anteayer por la Comisión Europea respecto de que el nuevo IRPF pueda ser incompatible con las exigencias del Pacto de Estabilidad del euro."Vamos a mantener un esfuerzo decidido para la reducción del déficit y la estabilidad de los precios", señaló Costa. "La reforma del IRPF no lo pone en peligro, todo lo contrario, porque apuesta por el crecimiento económico", añadió.

El secretario de Estado de Hacienda rechazó también la renovada exigencia por parte de la Generalitat de Catalunya de una cesión de impuestos más amplia que incluiría la gestión autonómica de la Agencia Tributaria.

"El Gobierno cree que el actual sistema de corresponsabilidad fiscal debe mantenerse al menos hasta el 2001 (fin de la vigencia del actual sistema)", señaló Costa, para quien las comunidades ya tienen una participación suficiente en la gestión de la Agencia Tributaria.

Excesiva progresividad

Costa participó ayer en un debate sobre el nuevo IRPF organizado por la Asociación para el Progreso de la Dirección (APD) junto a los ex ministros de Hacienda Jaime García Añoveros y Miguel Boyer.García Añoveros señaló que la actual reforma es necesaria por razones de "equidad y justicia social" pero se mostró partidario de introducir la fórmula del splitting (división de rentas dentro del matrimonio), que no se contempla en el proyecto del Gobierno.

La excesiva progresividad del actual impuesto, que en su opinión fomenta prácticas de elusión fiscal y desincentiva la actividad económica, podría resolverse con un tipo fijo proporcional. Añoveros, sin embargo, lo descartó por ser contrario a la Constitución.

Miguel Boyer calificó también de positiva la reforma en términos generales. Respecto de sus efectos recaudatorios, el ex ministro señaló que hay margen suficiente dado el crecimiento sostenido de la economía, la reducción de cargas financieras para el sector público y la disminución de las trasferencias a las empresas públicas después de las privatizaciones.

"Este margen sería aún más amplio", afirmó Boyer, "si se atendiese al despìlfarro de las televisiones públicas, que nos cuestan más de 400.000 millones de pesetas al año". En contra de las críticas del PSOE, Boyer afirmó que la rebaja de tipos para las rentas altas tiene un coste de 10.000 millones de pesetas, mientras que para las bajas el efecto recaudatorio es de 350.000 millones.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 15 de mayo de 1998