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Paraguay celebra hoy las primeras elecciones con garantías democráticas en su historia

El temor a que ninguno de los principales candidatos acepte el resultado de las urnas preside las elecciones generales que se celebran hoy en Paraguay, las primeras en la historia del país con mínimas garantías democráticas, con un censo elaborado por la Organización de Estados Americanos (OEA), la presencia de casi 200 observadores internacionales y una justicia electoral más o menos independiente. Los líderes del Partido Colorado, que han monopolizado el poder durante 50 años, han agitado el fantasma del fraude y han reiterado su disposición a impugnar la votación a medida que los sondeos mostraban que la oposición acaricia la victoria por primera vez.

Las últimas encuestas sitúan tres puntos arriba o abajo a Raúl Cubas Grau, candidato del oficialista Partido Colorado, y a Domingo Laíno, aspirante de la opositora Alianza Democrática.Más de dos millones de electores han sido convocados a las urnas en un país con índices de participación superiores al 80%, donde el voto es obligatorio y la afiliación política y la fidelidad electoral funcionan con criterios de clientelismo y favoritismo dictados por las grandes familias y clanes. Pesa con fuerza sobre el proceso de transición en Paraguay la herencia de 35 años de dictadura de Alfredo Stroessner, hoy exiliado plácidamente en Brasilia desde 1989.

El presidente, Juan Carlos Wasmosy, que debe entregar el poder el próximo 15 de agosto, reclamó «no más odios ni rencores en la sociedad paraguaya», en un mensaje a la nación la noche del viernes, y pidió perdón: «Pido me sepan excusar por todo lo que no pude hacer». Wasmosy ha estado totalmente ausente de la accidentada campaña electoral, que ha puesto de relieve la división en las filas del partido oficialista, y ha abierto serias dudas sobre la solidez de la alianza opositora.

Las elecciones peligraron antes y durante la campaña, después de que el general golpista, Lino Oviedo, candidato presidencial elegido por la militancia del Partido Colorado y preferido del electorado, según las encuestas, fuera inhabilitado en plena campaña tras ser condenado a 10 años de prisión por un Tribunal Militar. Le sustituyó su compañero de partido, Raúl Cubas, quien basó su campaña en la figura del general encarcelado.

Oviedo ha estado más presente en los debates electorales que las propuestas de los dos principales candidatos que, aparentemente, ofrecen pocas diferencias. Tanto Cubas como Laíno han subrayado la necesidad de potenciar la agroindustria, de insertar el país en un esquema de desarrollo económico y de combatir la imagen de Paraguay del paraíso del contrabando, la piratería y el lavado de dinero ilegal.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 10 de mayo de 1998

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