Restaurante Alborada
No está mal puesto el nombre de este joven restaurante madrileño por cuanto refleja en si mismo un cierto amanecer de la restauracíón madrileña, tan dormida e inmovilista en los últimos tiempos. Alborada es sin duda algo mas que un soplo de aire fresco, es casi un vendaval, y no es casual que se encuentren en la cresta de la ola de la popularidad, sobre todo para los más curiosos gastronómos. La culpa de sus éxitos se deben sobre todo a su joven cocinero (acaba de cumplir treinta años) Andres Madrigal un madrileño, con parte de sus raíces asturianas, y que tras sus aprendizajes en minúsculos y personalizados restaurantes provenzales se rindió a la luminosidad, a los aromas , y demás encantos mediterráneos. En su aval profesional quedan los siete años que se pasó inspirando la delicada cocina del madrileño Olivo. Son conceptos que ahora se ven plasmados en esta nueva casa con mas libertad y osadía si cabe. Sus platos son siempre incitantes combinaciones de hierbas, especias, los mejores aceites de oliva, flores , frutos secos, verduras frescas y jugos naturales. Todo ello es realizado con una aparente sencillez que encierra una cocina difícil, o sea compleja en matices y con puntos de cocción milimétricos.


























































