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Entrevista:XARNEGOS·THE NEXT GENERATION [EP] ANDREU BUENAFUENTE, SHOWMAN

"Humor catalán y la cosa "pocasolta" andaluza"

Andreu Buenafuente (Reus, 1965) es director de la productora El Terrat, en la que trabajan 25 personas y que produce los programas televisivos Sense títol y Malalts de tele, y el programa radiofónico El terrat. Su acceso al humor ha modulado un tipo de humor generacional, funcional y ¿autóctono? -¿Sus orígenes? -Mi padre, llegó a Reus a los siete meses de gestación; sus padres procedían de Zurgena, en Almería. Trabajó aquí como representante. Mi madre, que era de Lorca, en Murcia, llegó a Reus cuando tenía 14 años, en la década de los cuarenta, y trabajó en una industria textil. -El humor que usted practica no se encuadra en esa corriente de agrohumor tan popular en las culturas peninsulares. A veces he pensado que los individuos que han emigrado del campo a la ciudad han desarrollado un tipo de cultura alejada del polo rural -el aldeanismo- y del polo urbano -el terror al ridículo-. ¿Lo comparte? -No sé. Al menos en Reus, la emigración estaba muy integrada, de manera que no he podido notar ni este ni ningún otro fenómeno exclusivo que califique a la emigración. Por otra parte, me resulta muy complicado teorizar sobre el humor. Creo más bien que lo que hago es una suerte de equilibrio entre lo que podríamos llamar humor catalán y la cosa poca-solta andaluza. -¿Qué es el humor catalán y la cosa poca-solta andaluza? -Entiendo que el humor catalán típico es sobrio, al estilo de Capri. Y lo poca-solta es mi interpretación flamenca y salida de madre de todo ello. -¿Sus orígenes, por tanto, le influyen en la elaboración de su trabajo? -Mis orígenes los noto en los pocos complejos que gasto cuando juego con el bilingüismo, por ejemplo. Intento jugar con el catalán, y no me asusta en absoluto mezclarlo con el castellano. Creo que jugar de esta forma con el catalán es hacerlo una lengua más ágil, hacer que el catalán esté vivo. Aunque todo ello me haya costado críticas por parte de los sectores más conservadores de la lengua. -¿Le parece que, mayoritariamente, el humor practicado aquí y en el resto de la Península tienen como nexo común su apego al casticismo? -Supongo que existe un tipo de humor un tanto obsoleto, y que sería necesario modernizar el género. Ya le digo que es difícil teorizar. Ya tengo bastante trabajo en preocuparme por mi humor. -¿Su fórmula de humor es exportable? -Esa es la pregunta del millón. Está por ver. Supongo que habrá alguna comunidad autónoma en la que no pegue mucho. -¿La unidad de medida del humor es la comunidad autónoma? -Hombre, siempre se ha dicho, por ejemplo, que cuesta mucho conectar con el público andaluz, muy autosuficiente en la producción de humor. -¿Se considera un charnego? -Siempre he defendido ese término, es una manera de apuntar mi manera de ser mezclada. -¿Qué opinión le merece esta Feria de Abril? -No me gusta el folclor. Ni catalán ni andaluz. Por otra parte, no conozco mucho la Feria. Pero tantísimo público no puede estar equivocado.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 29 de abril de 1998