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Entrevista:

PALOMA URIA LINGÜISTA "El uso del castellano hace invisibles a las mujeres"

Paloma Uria (Oviedo, 1943), profesora de lengua y literatura, comenzó por interés personal a indagar las características del sexismo en la lengua. Esta feminista pronunció el pasado viernes la conferencia ¿Son las lenguas sexistas? en la asociación para la reflexión y el debate Hika Ateneo. Pregunta. ¿Cómo puede ser sexista una lengua? Respuesta. La discusión más intensa es la que se refiere al doble género y a la utilización del masculino cuando hablamos del cargo de una persona o de una colectividad; una costumbre que hace invisibles a las mujeres. Este hecho no tendría importancia si las mujeres no fuésemos invisibles. Cuando la profesión está masculinizada, por ejemplo, ingeniero, se piensa exclusivamente en los hombres al igual que en la frase "Proletarios del mundo, uníos". Hay muchos ejemplos en la lengua de su uso sexista.P. ¿Es el castellano más sexista que otros idiomas? R. Yo creo que no, porque al menos existe el género. Y en castellano, el género no siempre implica sexo, porque se aplica también a los objetos y las mujeres están más representadas que en otras lenguas. Por ejemplo, en inglés sólo hay género en los pronombres. La lengua es un reflejo de la realidad. Creo también que los que son sexistas son las sociedades y las relaciones entre hombres y mujeres. En el castellano, los refranes son la quintaesencia del sexismo y hacen referencia al tipo de vida que se propugnaba para las mujeres. "A la mujer y a la burra, una zurra" es sólo una muestra. P. ¿Qué propone para solucionar esto? R. Es un problema de difícil solución. Hay propuestas como la del Instituto de la Mujer, cuando estaba gobernado por los socialistas, que propusieron la feminización de los nombres y de grupos feministas que aconsejan usar los dos géneros. Pero no es cómodo decir las -los alumnos- alumnas. Hay otros planteamientos, como el de Álvaro Meseguer, que aboga por utilizar el género masculino para hombres y mujeres y remarcar el masculino con varones. Por ejemplo, los profesores y los profesores varones. Yo creo que todo lo que se haga por denunciar esta visión androcéntrica es positivo. P. ¿Qué le parece el uso de la arroba [@]? R. A mí no me convence para utilizarla sistemáticamente. P. ¿Y la invención de nuevas palabras, como el Ms. en inglés para evitar que el señora y señorita impliquen hablar del estado civil? R. Eso triunfó en Inglaterra y es una buena idea. Creo que en los encabezamientos de las cartas deberían utilizarse ambos géneros; lo estamos haciendo ya en los institutos. En las notas ponemos el tutor o tutora y padre o madre. Antes poníamos sólo firma del padre y la realidad es que el 80% de las visitas que recibimos son de madres.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 27 de abril de 1998