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Llamamiento al boicoteo de los regímenes fundamentalistas

Crueles testimonios femeninos en una cita internacional celebrada en Barcelona

Los judíos más ortodoxos rasuran el cabello de las mujeres casadas. Los fundamentalistas islámicos consideran que una mujer sin velo está desnuda. Más sutiles ahora, los integristas católicos abogan por la virginidad y la maternidad femeninas. En un coloquio internacional, las mujeres han reclamado en Barcelona el boicoteo a los regímenes integristas.

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"Cuando hablo sobre el dolor que sufren las mujeres argelinas, siento dos voces dentro de mí: la mía propia y la de las que sólo pueden llorar". Zoulika Bensafi Hassaine ha sido una de las 22 destacadas mujeres activistas contra la discriminación, invitadas por la Asociación de Intercambios Culturales Passages al coloquio sobre Mujeres y fundamentalismos que terminó este fin de semana. Vive refugiada en Francia y es profesora universitaria y presidenta del Forum Femmes Méditerranée.Con emoción, Zouliak describe el proceso argelino como "un sueño estrellado a causa del integrismo". Recordó que las mujeres, después de la independencia, llegaron a ser pilotos de avión, ingenieras y profesoras. "Bumedian proclamó la igualdad; las mujeres lo creímos y ahora nos matan, tras haber hecho el esfuerzo de emancipar a nuestros hijas e hijos". Aun así, sus energías pueden mantenerse incluso detrás de los velos. "Hay muchas que dicen: me da igual, llevaré el velo, pero seré médico o abogada, aunque lleve pantalones debajo. Esas son las que más miedo dan a los fundamentalistas".

La economista Salma Khan, de Bangladesh, directora del comité de las Naciones Unidas para la eliminación de la discriminación contra las mujeres, pidió responsabilidades a los gobiernos que toleran el integrismo y a la vez suscriben convenios internacionales en favor de la igualdad.

Las mujeres de la baja casta dalit de Nepal Oeste tienen una esperanza de vida de 42 años. Entre dos millones de mujeres dalit, Dura Sob fue la primera en recibir una educación no tradicional y fundó la primera organización feminista de su comunidad. Ella dice que la casta y el sexo condenan a las mujeres dalit a una situación deplorable de malos tratos.

Aunque algo más sofisticado, el integrismo de cultura católica contra las mujeres es creciente y activo. El empeño de sometimiento femenino en los países católicos utiliza cinco poderosas técnicas, según la noruega Liss Schanke: "Hacer que las mujeres sean invisibles, tanto en la profesión como en la familia y en la política; rodearlas de un clima de ridículo haciendo chistes sobre ellas; hurtarles información en la profesión y en la política; aplicarles un doble castigo (hagan lo que hagan es incorrecto: si prolongan su jornada de trabajo son juzgadas por sus familias y si se van a casa las miran mal sus compañeros o jefes); la quinta técnica procede a culpabilizarlas por sus actuaciones".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 20 de abril de 1998