Berlusconi reclama para Forza Italia la herencia ideológica democristiana

Una sala inmensa, capaz de acoger a un total de 10.000 personas, entre delegados, invitados y periodistas, en Assago (Milán) fue escenario ayer de la inauguración del primer congreso de Forza Italia, el partido fundado por el empresario Silvio Berlusconi en 1994. "No somos un partido de plástico, somos el partido de la gente con sentido común que quiere la libertad", declaró ayer su creador, que dedicó durísimos ataques a la magistratura italiana, acusando a los jueces de Milán y de Palermo de haber organizado una persecución contra él. Persecución que, dijo el empresario de la televisión privada italiana, "me ha decidido a seguir en la política". La esperada intervención del líder de Forza Italia no defraudó. Además de reiterar, pese a los rumores propagados por él mismo, que no planea de momento dejar la política, Berlusconi lanzó acerados ataques contra el nuevo partido Demócratas de Izquierda -antiguo Partido Democrático de Izquierda-, principal fuerza de la coalición del Olivo que Gobierna Italia. Berlusconi dijo que bajo las nuevas siglas se esconde el viejo partido comunista. En cuanto al Ejecutivo que preside Romano Prodi, le acusó de querer convertirse en un régimen y de carecer de política exterior. Berlusconi recordó que la mayoría democrática que dio el triunfo en Italia a la Democracia Cristiana (DC), el 18 de abril de hace 50 años, es la misma que hoy reclama libertad, democracia y un sitio entre los países de Occidente, un ideario que coincide plenamente, a su juicio, con Forza Italia. Las fechas escogidas para celebrar este primer congreso son un claro guiño a la DC, el gran partido que controló durante casi medio siglo los destinos del país.

Congreso con polémica

El congreso nacional del principal pilar de la coalición opositora se inicia con la polémica. Precedido por unas escandalosas declaraciones de Berlusconi, que el líder del centro-derecha repitió ayer ante la inmensa masa que llenaba el Foro de Assago. En síntesis el mensaje al Gobierno es claro: Forza Italia no votará las reformas consensuadas del título II de la Constitución, en estos momentos sometidas al examen del Parla-mento, "si no suponen una mejora sustancial para el país". Horas antes, Berlusconi se había pronunciado a favor del actual sistema electoral proporcional, en contra de otorgar más poderes al presidente de la República, -como ha decidido la comisión Bicameral- y de reforzar, en cambio, los del primer ministro. Forza Italia mantiene sus peculiaridades. El Foro de Assago cuenta con una escenografía discotequera con rayos laser y grandes pantallas. A tenor con esta primacia de la imagen, la encargada de abrir las sesiones fue una de las diputadas más jóvenes y atractivas del partido, Stefania Prestigiacomo, de 31 años de edad. Entre los miles de invitados han llamado la atención las ausencias. En primer lugar la del líder de los Demócratas de Izquierda, Massimo D'Alema, que sí asistió, en cambio al congreso de Alianza Nacional, el partido aliado de Forza Italia.

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* Este artículo apareció en la edición impresa del jueves, 16 de abril de 1998.

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