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Viviendas adaptables

La encuesta elaborada por el Instituto Universitario de Estudios Europeos para el Imserso revela que, desde el punto de vista económico y sobre un total de 1.104 viviendas visitadas, tres de cada cuatro entrevistados estarían dispuestos a pagar más por una casa similar a la que tienen, pero completamente accesible.Aunque el coste real estimado de estas mejoras nunca superaría el 5% del valor de la vivienda, los encuestados se muestran dispuestos a pagar por término medio hasta un 13% del valor de su piso con tal de eliminar las barreras que dificultan o impiden su movilidad.

En este sentido, el director de la encuesta, el economista Fernando Alonso López, apunta que la mejora de las viviendas aportaría numerosas ventajas, algunas con repercusiones generales. Entre ellas destaca el que en una casa adaptada se puede mantener a los enfermos o discapacitados en sus domicilios en vez de en hospitales. A este hecho se sumaría, según Alonso López, el abaratamiento de los costes que en la actualidad impone la asistencia social a domicilio.

"En los países del norte de Europa hace años que se construyen viviendas adaptables, es decir, accesibles desde el origen y perfectamente transformables para que se puedan realizar las reformas oportunas por muy poco dinero'' explica Fernando Alonso.

Ahora, según el Imserso, poner un elevador para una sola altura cuesta más de tres millones; una rampa para acceder al portal, 1,5 millones de pesetas; reformar los sanitarios, unas 800.000 pesetas, e incrementar el ancho de las puertas, 400.000 pesetas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 13 de abril de 1998