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CARTAS AL DIRECTOR

Sólidas razones

No deja de haber sólidas razones en la admiración que, según la última encuesta del CIS, muestran los ciudadanos ante el monarca. Ejercer bien ese puesto exige una gran abnegación, pues le convierte en el único español que no puede aspirar a gobernar el país y debe comprometerse a ser siempre católico. Es también el único empleo público condicionado absoluta y oficialmente por la profesión del padre del candidato y para el que existe una discriminación sexual oficial y total en favor del varón, al que encima se le presiona inhumanamente para que se case. En verdad, ¡Dios salve al Rey!-

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 10 de abril de 1998