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'Mad Max' pone la música en Morata

Los principales actos de la Semana Santa madrileña están a punto de comenzar. Una cita casi obligada para los madrileños y los turistas que se acerquen estos días hasta la región es contemplar la Pasión de Cristo. Desde la Dirección General de Turismo del Gobierno autónomo calculan que estas representaciones de la Pasión moverán a un millón y medio de personas. La que se celebra en la localidad de Morata de Tajuña mañana a las 20.00 en la cuesta de Arganda es la más madrugadora. La obra, la única en su categoría que tiene concedida la bendición apostólica de Juan Pablo II, comienza con la representación del milagro de los panes y los peces. Un total de 10 escenas en 10 escenarios diferentes completarán el acto. En total, tres horas de espectáculo, 500 actores y 30.000 visitantes. Los diálogos están previamente grabados, al igual que los acordes de la banda sonora de Mad Max, que suena por megafonía cuando aparece Judas. Fernando Mora, carpintero de profesión, encarna a Jesús y cargará durante casi un kilómetro con una cruz de más de 50 kilos de peso.En Villarejo de Salvanés lo de ser actor se lleva en la sangre. Si durante 15 años fue Pedro Pérez quien encarnó al personaje de Cristo, hace tres años su hijo Juan Pedro le tomó el relevo en el papel. Los acordes de Jesucristo Superstar acompañan al séquito que se agolpará en la explanada de la iglesia mañana a las 22.30.

Los tambores y las cornetas resonarán en las calles de Carabaña el viernes a las 22.00. Hace 11 años, el párroco y los jóvenes del pueblo comenzaron a representar la muerte de Jesús. Aquel originario reto atrae ahora a más de 6.000 personas. Una grabación, llevada a cabo por dobladores profesionales, presta la voz a los personajes principales.

Tras la interrupción del año pasado, el viernes a las 22.00 la Pasión vuelve a Daganzo. En esta localidad, el play back aún no ha llegado y son los vecinos quienes dan voz a los personajes bíblicos.

Pero no todo se reduce a este tipo de actos. Algunos municipios prefieren vengar a Jesús sacrificando al apóstol más traidor, Judas, informa Angel Zafra. En Robledo de Chavela, los quintos apedrean a un muñeco, en cuyo cuerpo introducen dulces, vino y hasta palomas en unas vasijas de barro. El domingo por la mañana será apedreado y las palomas saldrán de su interior simbolizando la muerte del traidor y la resurrección de Cristo. Judas tiene además el rostro de un personaje popular que haya destacado durante el año. El año pasado era Curro, aunque para éste mantienen el secreto hasta el final.

En Tielmes, por su parte, los quintos quemarán a Judas, que en 1997 tenía la apariencia de Luis Roldán, la mañana del doiningo. Los mozos cortarán el tronco del árbol más alto la madrugada del domingo para intentar ponerlo de pie en la plaza del pueblo. Los quintos del año anterior intentarán impedírselo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 8 de abril de 1998