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TRIBUNA

La velocidad, decisiva

Nada. El Atlético fue un equipo sin ideas, inconstante y vulnerable. Atrás empezó muy despistado. En medio campo la presión fue pobre y descoordinada, excepto en los minutos iniciales en los que mantuvo el equilibrio, tocó con sentido y llegó arriba. José Mari y Kiko alternaban sus posiciones y Caminero conectaba con ellos, mientras el equipo acompañaba evitando la creación de espacios y, favoreciendo la recuperación. Tardó poco en diluirse y acabó perdiendo la compostura.Rectificó. El Valencia quería imprimir velocidad a sus acciones, aunque lo hacía de forma alocada. La precipitación le hizo cometer muchos errores en el pase. Tenía dificultades para combinar en corto, encontrando un buen recurso en los pases largos, principalmente hacia Claudio López. Angloma se sumó mucho y bien al ataque. El equipo valencianista empezó viéndose superado en medio campo, acusándolo en defensa, pero enseguida rectificó.

En evidencia. En la segunda parte el Atlético se fue arriba y dejó todos los pasillos abiertos. La defensa se puso en evidencia ante la velocidad de llie y Claudio López, aunque tampoco nadie trató de evitar que los envíos no fueran tan claros. En 10 minutos quedó totalmente desarmado. Atacó poco y defendió menos.

Dominador. Tras el primer gol, el Valencia encontró más espacios y mejores opciones para el contraataque. Se erigió en claro dominador del partído. Llegó con asiduidad al área del Atlético. Supo sacar provecho, con buenos pases interiores, de las debilidades de la defensa colchonera por el centro.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 6 de abril de 1998