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Crítica:CLÁSICA

La libertad de Sokolov

En el ciclo organizado y patrocinado por Scherzo, Canal + - Muzzik, el Inaem y la Fundación Hazen actuó el pianista Grigori Sokolov en un programa extremadamente bello dedicado a Rameau, Beethoven y Brahms.Ante todo, importa destacar dos aspectos fundamentales de Sokolov: el dominio portentoso de una técnica completa y trascendente y la personalidad de un artista distinto, creativo y, para muchos, heterodoxo. En la Suite en sol, de Jean Philippe Rarneau, Sokolov exhibió una síntesis de su poética pianística y la añoranza sentimental del viejo clavecín. Cuanto escuchamos se movía en una amplia franja de primores.

Luego, Beethoven en una de sus geniales sonatas tempranamente inconformistas: la En sol mayor, primera de la opus 31, escrita en Viena en 1802, que merecería, desde otro ángulo, el subtítulo de Quasi una fantasía como la Claro de luna del, año anterior. Mas el carácter es bien distinto y el conjunto un tanto enigmático. Por estas aguas sonoras navegó con libertad y fantasía Sokolov.

Ciclo de grandes intérpretes

Grigori Sokolov, pianista. Obras de Rameau, Beethoven y Brahms. Auditorio Nacional. Madrid, 31 de marzo.

Intérprete ensimismado, continuo buscador de bellezas sonoras, los extremados pianísimos de Sokolov no se rompen ni se endurecen los fortísimos gracias a la presión interna de unos ataques de maestro. Así abordó el pianista la Sonata en do opus 1 de Brahms, y así desveló el interior lírico del hamburgués en sus intermezzo o escuchó la voz íntima del Chopin nocturnal. Frente a tan rigurosas creaciones, puede irse al diablo la ortodoxia, sobre todo cuando todos mantuvimos en suspenso nuestro ánimo a lo largo de un concierto excepcional.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 2 de abril de 1998