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Malaisia inicia la deportación en masa de trabajadores ilegales procedentes de Indonesia

Kuala Lumpur / Tokio

Las autoridades de Malaisia repatriaron ayer a Indonesia a un millar de personas, consideradas inmigrantes ilegales. Pese a los llamamientos de la comunidad internacional para que no se iniciase la expulsión masiva de trabajadores, los indonesios fueron embarcados en Port Mang a bordo de tres pesqueros, en dirección a la isla de Sumatra. Un estudio sobre el futuro del empleo en la región, conocido ayer, pronostica un fuerte crecimiento del paro (un 69% durante este año), hasta totalizar más de 21 millones de personas en nueve países, excluida China.

Malaisia anunció ya el año pasado, tras el estallido de la crisis económica en el sureste asiático, su intención de deportar a los inmigrantes ilegales, cuyo número se calcula en varios cientos de miles. Sin embargo, el Alto Comisariado de las Naciones Unidas para los Refugiados aseguró ayer que entre los expulsados puede haber refugiados políticos de la región de Aceh, cuyos derechos deben ser protegidos.La operación de expulsión iniciada el sábado afectará a 9.000 personas. Aproximadamente un millar fueron trasladadas desde los campos de reclusión al puerto de Klang y embarcados en tres barcos pesqueros, según testigos presenciales.

El diario malaisio The Star publicó ayer que el Gobierno de Kuala Lumpur se propone expulsar a todos los inmigrantes ilegales, a razón de unos 10.000 cada mes. Citando al jefe de la policía, Abdul Rabim Noor, el diario afirmaba que la operación se iniciaría el domingo.

Malaisia tiene en la actualidad concentrados en ocho campos de detención un número desconocido de inmigrantes ilegales indonesios. Distintos cálculos lo cifran entre 9.000 y 17.000. MuIos de ellos abandonaron su país a raíz de la crisis y otros trabajaban en Malaisia, atraídos por el crecimiento económico galopante de los últimos años.Para intentar frenar su expulsión, los inmigrantes provocaron incidentes en cuatro campos el jueves, que se saldaron con nueve muertos, ocho internados y un policía malaisio.

El Alto Comisariado de las naciones Unidas para los Refuiados pidió ayer a las autoridaes de Kuala Lumpur que detengan la operación y reiteró su demanda de entrar en los campos para verificar si entre los recluidos hay refugiados políticos. El citado organismo calcula que puede haber medio millar de personas con derecho al estatuto de refugiado político.

"Estamos muy preocupados. Entre los que están siendo expulsados de Malaisia puede haber verdaderos refugiados, que deben gozar de la protección internacional", declaró ayer Sadako Ogata, alto comisario de Naciones Unidas para los refugiados.

El paro se ha convertido en la gran amenaza para los países del sureste asiático, como consecuencia de las tormentas monetarias, el hundimiento de las bolsas, la huida masiva de capitales y la consiguiente recesión. Algunos países como Malaisia, que hasta hace pocos meses hacían la vista gorda a la llegada de trabajadores de otros países en busca de empleos mal remunerados, ahora interpretan su presencia como una carga insostenible.

La situación va a empeorar mucho, según un estudio publicado ayer en Tokio por el departamento de análisis de Dai-Ichi Mutual Life Insurance, una aseguradora vinculada al banco japonés Dai-lchi, uno de los mayores del mundo. El estudio pronostica que el número de parados crecerá este año un 69,6% en nueve países de la región.

El estudio analiza la evolución del empleo en Japón, Talwán, Corea del Sur, Indonesia, Malaisia, Filipinas, Hong Kong, Singapur y Tailandia. Según sus conclusiones, la tasa de paro aumentará durante este año una media de 3,2 puntos, hasta situarse en el 7,7% de la población activa. El país más afectado será precisamente Indonesia, donde la tasa de paro crecerá 11,4 puntos. Eso significará que habrá algo más de 10 millones de personas sin empleo.

La causa principal de la destrucción masiva de puestos de trabajo es la debilidad de la demanda interna en Japón. En este último país, el paro ya batió en febrero un récord absoluto, al situarse en el 3,6% de la población activa. Los analistas de Dai-lchi creen que aún seguirá aumentando, hasta llegar al 3,8% de la población activa.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 29 de marzo de 1998

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