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Cartas al director

Qué pena

Desde luego, no tiene nombre lo que han hecho con los hermosos plátanos de la calle de Menéndez Pelayo y de la plaza de Mariano de Cavia. Los han dejado de tal manera repletos de muñones y desprovistos de sus defensas, que no me extrañaría nada que su vida media, tras esta salvaje tala, se haya visto reducida a la tercera parte. A ver si se enteran los podadores: el hecho de que tras las podas severas los árboles hagan brotar tantas hojas no es síntoma de vitalidad, sino más bien se trata de un esfuerzo terrible de la planta para recuperar el follaje perdido. Esto los deja exhaustos y reduce su vida

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