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El monasterio de El Escorial se rodea mobiliario urbano de diseño

Las farolas, focos y papeleras de moderno diseño que la Comunidad ha instalado en la plaza del monasterio de San Lorenzo de El Escorial (la Lonja) ha suscitado una polémica en la localidad similar a la de los famosos supositorios de la Puerta del Sol, en la capital. Los vecinos se quejan de que el nuevo mobiliario rompe con el estilo herreriano del entorno histórico. El consejero de Obras Públicas, Urbanismo y Transporte, Luis Eduardo Cortés, argumentó ayer que con el moderno mobiliario se pretende "unir el siglo XVI con el XXI".

La reforma de la Lonja del monasterio de San Lorenzo de El Escorial (10.828 habitantes) ha costado 289 millones. El Ministerio de Fomento ha puesto el dinero y la Comunidad el proyecto. Se han plantado 27 postes con focos que iluminan el monasterio de noche, 65 farolas y 20 papeleras. Todos son de diseño moderno. El tiempo de ejecución de la obra ha sido de un año.Se trata de la segunda fase de un proyecto global para la rehabilitación del entorno del monasterio, restauración que aún está incompleta. Falta una tercera fase, que no ha empezado y que afecta al perímetro más lejano de la lonja. La reforma es un plan conjunto entre Fomento, la Comunidad y el Ayuntamiento de San Lorenzo.

Pero a los vecinos no les ha gustado el maquillaje con el que la Comunidad ha decorado la lonja. Se quejan de que el nuevo mobiliario que rodea el monasterio rompe con el estilo originario con el que le dotó el arquitecto Juan de Herrera en el siglo XVI.

Así lo explicó ayer Inocencio González, un jubilado de 60 años vecino de San Lorenzo, que se ejercitaba ayer por la lonja vestido de chándal en su habitual paseo matinal. González comentó que ha presenciado el desarrollo de las obras desde el principio, y asegura que "el 90% de los gurriatos [vecinos de San Lorenzo] está de acuerdo en que las nuevas farolas y papeleras de la lonja no pegan ni con cola en el entorno", se quejó. "Con lo bonito que hubieran quedado unas farolas de cerrajeros españoles, que no desentonan", lamentó. "En el pueblo se ha levantado la misma polémica que se levantó en Madrid con las farolas modernas [conocidas como supositorios] de la Puerta del Sol", señaló.

Cortés visitó ayer las obras y se defendió de las críticas: "Sólo en países muy democráticos como España los vecinos se permiten el lujo de criticar la actuación de las administraciones. Con esta reforma se trataba de mejorarlo [el entorno del monasterio], pero no de mantenerlo en su estado. original. Además, con el nuevo mobiliario se une el siglo XVI al XXI", señaló.

Los gurriatos no opinan igual, y se quejan de que las 20 nuevas papeleras, que son de bronce, son poco prácticas. "Vaciarlas es muy complicado. Hay que desatornillar cuatro tornillos o bien coger la basura a mano, con el riesgo que eso conlleva", explicó otro jubilado. Cuestan más de 200.000 pesetas por unidad, según un encargado de la obra. Además, tienen seis recuadros huecos en su interior por donde se puede caer la basura. Las 65 farolas son de diseño italiano y "cuestan unas 180.000 pesetas por unidad, frente a las 100.000 que costarían otras españolas", según otro encargado de la obra.

De momento, la Lonja no se ha abierto al tráfico, aunque las calzadas están listas: se ha eliminado el asfalto anterior, y en algunos casos se ha raspado hasta quitar 1,20 metros de alquitrán.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 5 de marzo de 1998

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