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El polaco asesinado de un tiro en la cara luchó con el agresor antes de morir

El asesino de Marian Kapleka, polaco de 32 años, sabía lo que buscaba. Primero forzó la puerta del número 3 de la calle de Miguel Mayor, después subió hasta la primera planta y luego vació el plomo de su escopeta de caza contra la cerradura del piso donde vivía Marian.

Eran las 20.30 del domingo. En la vivienda se encontraban, además de Marian Kapleka, su hija de 15 meses, su hermanastro y un amigo. Pero el asesino sólo se fijó en Marian. Ambos, siempre según la reconstrucción policial, se vieron las caras y llegaron a luchar, como demuestran las "lesiones de defensa" que presentaba el polaco. Pero el resultado de esta pelea fue desigual. Marian acabó con un tiro de escopeta en plena cara. Muerte en el acto.

El grupo de homicidios de la Brigada Provincial de la Policía Judicial, que se ha hecho cargo de la investigación, ha tomado declaración al hermanastro de la víctima y a un amigo. Ambos han declarado que estaban durmiendo cuando se registró el ataque y que, por este motivo, no llegaron a ver a los autores del delito.

La hija de Marian fue recogida por orden judicial y trasladada a un centro de acogida de la Comunidad hasta que se resuelva su situación. El asesino seguía anoche sin ser detenido.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 24 de febrero de 1998