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Los ahorros, en el calecetín

Los ancianos de Valverde no saben dónde cobrarán sus jubilaciones al cerrar el banco

Los 269 vecinos de Valverde de Alcalá, un pequeño pueblo del Corredor del Henares, están a punto de recuperar una vieja tradición:guardar los dineros en el calcetín. Y no porque el vecindario esté apegado a este ancestral sistema de ahorro, sino porque Caja Madrid, la única entidad bancaria del pueblo, cerrará el próximo día 25 su oficina. Los 65 jubilados del pueblo son los más afectados. No saben cómo cobrarán, a partir de esa fecha sus pensiones, ya que en la localidad no hay más bancos. Caja Madrid confirmó ayer que esta sucursal se cierra "por su baja capacidad": tiene poco negocio.La entidad ha comunicado a sus clientes que las cuentas (un centenar, aproximadamente) serán traspasadas a la sucursal de Torres de la Alameda (3.950 habitantes). Entre ambos municipios hay seis kilómetros de distancia, pero no existe ninguna línea de autobuses que los una. El Ayuntamiento de Valverde anunció ayer que, como represalia, anulará todas sus operaciones con Caja Madrid.

Victoriano García, primer teniente de alcalde, del PSOE, califica el cierre de la sucursal de "cacicada": "No tiene sentido que una entidad de ahorro sin ánimo de lucro cierre la oficina porque no sea rentable. Que lo haga un banco privado,vale; pero que lo haga Caja Madrid ..."

La oficina de Caja Madrid en Valverde fue abierta hace 16 años, cuando cerro una anterior, propiedad de la Caja Rural. Abre dos días a la semana (lunes y jueves), y sólo durante un par de horas. Todos los jubilados e la localidad (unos 65) tienen domiciliadas en esta oficina sus pensiones. "Las personas mayores no pueden desplazarse a Torres. Es imposible: no hay autobús de línea. ¿Cómo van a cobrar?", pregunta Victoriano García.

El edil explicó ayer que el Ayuntamiento pedirá a otros bancos que abran una pequeña sucursal en el pueblo. "Si eso les resulta caro, con que venga una persona a la semana a llevarnos las cuentas, nos damos por satisfechos", dice.

García se muestra muy dolido por la carta que Caja Madrid ha mandado recientemente al Ayuntamiento. En ella se lee: "Como distinguido cliente de nuestra entidad, le comunico que se va a proceder al cierre de la oficina donde habitualmente realiza sus operaciones financieras. ( ... ) A partir de la fecha indicada (25 de febrero de 1998) tendremos mucho gusto en estar a su disposición en nuestra oficina de Torres de la Alameda". Según García, "la carta parece una burla".

El pleno municipal aprobó el día 12, con el apoyo de los dos grupos polilticos (PSOE y PP), oponerse al cierre, porque "supone un desprecio" al vecindario. Victoriano García termina: "No sólo no queremos que Caja Madrid se vaya, sino que, además, pedimos que nos ponga un cajero automático como al resto de sus clientes. Es lo mínimo que nos merecemos después de 16 años como clientes. ¿O no?".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 18 de febrero de 1998