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Reportaje:

"Los escoceses están empezando a redescubrir su propia música"

Se le considera uno de los mejores violinistas de la música tradicional y ha participado en las bandas sonoras de Wyatt Earp, El último mohicano o Titanic: "Al final, con la película ya montada, tuvieron que cambiar algunas cosas y nos llamaron al flautista, al gaitero y a mí. Por eso no salimos en los créditos".

El músico escocés acaba de empezar una gira por nueve ciudades españolas al frente del grupo Skyedance. Es la tercera visita en tres años. "La primera fue una revelación. Encontré a una gente que escucha la música y que responde de una manera apasionadamente humana", afirma Alasdair Fraser. En su último disco, Way out to Hope Street, ha incluido las piezas DoStreet, ha incluido las piezas Donosnostia y Dizzy (Mareado) -tras los efectos del chacolí-.

Que los músicos irlandeses sean más populares en el mundo lo achaca "a la baja autoestima, de los escoceses. Ahora estamos aprendiendo a descubrir los tesoros que poseemos y que ignorábamos. Quizá porque la Iglesia presbiteriana nos dijo que aquello era un mensaje del diablo que lleva a la promiscuidad". La gaita se asocia más que un violín a las tierras de Escocia. "Pero en la cocina de casa, en el baile del sábado noche, es el violín el que anima a los vecinos", explica.

En el Lincoln Center, de Nueva York, estuvo con Itzhak Perlman: interpretamos juntos algo de Bach y luego toqué música tradicional. Me sentí muy orgulloso de estar allí representando a nuestro pequeño mundo". No le costó demasiado, ya que con ocho años tocaba obras de Mozart. "A veces, para el folk tienes que desaprender tu técnica clásica y reconstruirla en la dirección que deseas". Las etiquetas no le interesan: "En mi casa los discos están colocados por orden alfabético. No necesito más".

Hace 15 años, Fraser viajó a California debido a su profesión de ingeniero petroquímico y se instaló en Sausalito. Dejó el trabajo, pero se ha quedado. Vive en Sierra Nevada, "en el seno de una pequeña comunidad de artistas. La palabra clave es comunidad. Siempre busco eso". La banda que llevaba su nombre se ha convertido en el grupo Skyedance, título del disco que grabó en 1986 con el pianista Paul Machlis.

"La música tradicional fluye hace cientos de años. Tu tarea consiste en saltar a ese río y formar parte de él, no quedarte parado en la orilla. La música está viva y respira", asegura Alasdair Fraser, que estará hoy en Madrid; el 15, en Getxo; el 17, en Logroño; el 18, en Pamplona; el 20, en Barcelona; el 22, en Burgos, y el 23, en Murcia.

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