El racismo y el lugar del otro
En relación a la reciente algarabía sobre las actitudes racistas de una parte de la población española, quisiera compartir con los lectores de EL PAÍS dos preguntas, aunque sólo sean meramente especulativas:1. Qué resultados se hubieran obtenido en la encuesta si se hubiera preguntado: "¿Si fueras pobre y marginado, y además negro, moro, gitano, indio, judío ... ?" -elija la minoría que más deteste-, "¿cómo crees que te sentirías si fueses mal visto que te cases con la persona -blanca por supuesto- que más quieres?".
2. ¿Qué mejoras sociales para la población inmigrante se derivarían si los medios de comunicación, en vez de siempre hablar de "ilegales llegados a nuestras costas en patera", dijesen -utilizando los grandes titulares que tan heroicos acontecimientos se merecen- "huyendo de las injusticias que contribuimos a mantener, padres de familia arriesgan sus vidas en alta mar para dar de comer a sus hijos y familias?".
¿No será que la raíz del racismo, y de tantos otros males de la sociedad, radica precisamente en nuestra falta de voluntad para ponernos en el maltratado, humillado, paupérrimo, precario... lugar del otro?.- .


























































