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La huelga de celo de los pilotos de Iberia causa retrasos de más de tres horas y anulación de vuelos

Diecisiete vuelos de Iberia fueron ayer cancelados y otros 129 sufrieron retrasos de hasta tres horas debido a la huelga de celo, encubierta como trabajo a reglamento, que llevan a cabo los pilotos afiliados al sindicato SEPLA. La causa de la protesta es el acuerdo para alquilar aviones con Air Europa y la negociación del convenio. Las demoras han afectado a todos los aeropuertos españoles, con especial incidencia en Madrid, Barcelona, Palma de Mallorca y Canarias.

El aeropuerto de Madrid-Barajas vivió situaciones de tensión que se extendieron a otros aeropuertosnacionales e internacionales. Lacompañía Iberia se vio sorprendida por el trabajo a reglamento (huelga de celo) de los pilotos del SEPLA. Los retrasos, que se fueron haciendo más prolongados según avanzaba el día, llegaron a ser de más de tres horas. La compañia tuvo que alojar a los pasajeros en hoteles próximos a los aeropuertos o les proporcionó otros pasajes alternativos.El conflicto sólo afecta a los vuelos de Iberia, que repartió entre sus clientes un comunicado: "Dado que esta acción del grupo laboral de pilotos no ha sido formalmente ni convocada ni anunciada, la dirección de la compañía desconoce las razones por las que los pilotos, con su actitud, obstaculizan y retrasan el normal funcionamiento de la compañía".

Un portavoz del sindicato de pilotos, SEPLA, negó que éstos se encuentren en huelga de celo -ilegal en el ordenamiento laboral español-, y lo denominó postura de "no colaboración". Sus efectos son un trabajo a reglamento que casi colapsa el funcionamiento de la empresa. "Están intentando que se regularicen profesionalmente sus capacidades", arguyó de forma críptica. El portavoz añadió que Iberia había roto de forma unilateral "el pacto de buena voluntad" con los sindicatos. Y dio la siguiente versión del pacto incumplido: "El sindicato de pilotos considera que Iberia no ha llevado a cabo la ampliación de capital a que se había comprometido. No ha renovado la flota y, encima, ha contratado once tripulaciones de Air Europa, que, tienen sueldos inferiores a los de los comandantes de Iberia". Ello, unido a la negociación del convenio, es el detonante de este nuevo conflicto entre los pilotos y la compañía.

En el centro del conflicto, al margen de otros problemas del convenio, está el acuerdo de Iberia con Air Europa. Para los pilotos eso un recorte de parcelas de poder, pierden vuelos que se dan a los aviones de AE que gestiona Iberia, lo que consideran negativo desde el punto de vista económico. Según el acuerdo, el piloto y copiloto de los aviones de AE incorporados a Iberia seguirán siendo de AE mientras que el resto de la tripulación (tripulantes de cabinas) pertenecen a Iberia. Los pilotos siguen cobrando de AE. No hay que olvidar, además, que los pilotos ya tuvieron enfrentamientos con la compañía por la congelación de salarios impuesta, precisamente, en tiempo de Juan Sáez, en la actualidad director general de AE, como presidente de Iberia.

Por su parte, el director general del grupo Iberia, Ángel Mullor, manifestó que no entiende la actitud del SEPLA, al que ha pedido que comunique sus reivindicaciones. Aunque no cuantificó el número de viajeros afectados, aseguró que se hará lo posible, por resolver el problema con los pilotos "sin comprometer el futuro de la compañía".

Mullor cree que la causa del conflicto es "el proyecto de acuerdo con Air Europa, que precisamente no es negativo para los pilotos". El citado proyecto prevé la incorporación, en régimen de alquiler, de once aviones de Air Europa y sus tripulaciones respectivas a la programación de Iberia.

"Nosotros estamos dispuestos a seguir conversando con los pilotos porque de hecho no ha habido ninguna ruptura en las negociaciones que mantenemos con ellos y con el resto de colectivos de la compañía desde hace un año", añade Mullor. "Hemos alcanzado ya un acuerdo con el personal de tierra, y, al igual que con los pilotos, estamos negociando con los tripulantes de cabinas y mecánicos de vuelo", concluye.

Según un piloto de Iberia, la huelga de celo es "sólo un toque de atención" al presidente de la compañía: "Le hemos mandado un mensaje. Esto te ha pasado en pleno Fitur [Feria internacional del Turismo que se celebra en Madrid]. Sigue con esta política, y ya veremos donde acabamos todos".

Mientras tanto, el pasaje que ayer esperaba en Barajas no entendía nada. José Baschs, empresario catalán, cuatro horas de espera infructuosa en Madrid, hacía de portavoz de los afectados. "¿Y a mí qué me cuentan los pilotos y la compañía? No tengo palabras para expresar mi indignación".

Entre los afectados estaba el presidente de la Xunta de Galicia, Manuel Fraga, que apoyado en uno de los pilares de la terminal T-2 de Barajas, se negaba a hacer declaraciones: "Nada que comentar". Por su parte, el Ministro de Industria, Piqué, manifestó ayer en la SER. "Hay que hacer una llamada a la responsabilidad de estos colectivos [los pilotos] y que no jueguen con los intereses de los ciudadanos, que no jueguen con fuego", dijo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 30 de enero de 1998

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