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La exigencia de resultados inmediatos

Históricamente, explicaba un texto de introducción al seminario, "se ha entendido la contribución a la sociedad del conocimiento y la formación académica como una aportación a largo plazo. Hoy en día, los proyectos de I+D o los convenios de investigación y desarrollo entre las universidades y las empresas tienen un carácter inmediato. A las universidades se les pide que sean un instrumento para el desarrollo de la sociedad y son consideradas como un factor clave de la competitividad y la calidad de vida".Bajo esta premisa común, los planteamientos de cada universidad mostraron la pluralidad que se adivina en el horizonte. La Universidad de Deusto, decana de las privadas españolas, regentada por los jesuitas, evidenciaba un salto cualitativo. José María Echevarría expuso su plan estratégico advirtiendo que "las nuevas teorías sobre el aprendizaje están estrechamente vinculadas a la calidad total de la enseñanza".

El plan de Deusto, como no podía ser menos, está basado en el concepto cliente-alumno. Y la estrategia consiste en "trabajar desde el conocimiento con un proyecto basado en los principios de la implicación emocional y psicológica". Para Echevarría se trata de un enfoque "que va más allá de construir habilidades para manejar símbolos, que es lo que pide el mercado".

El profesorado

Salvador Malo, de la Autónoma de México, apuntó al problema del profesorado. Su universidad, dijo, tiene una gran autonomía, especialmente en cuestiones financieras, lo que le permite premiar al personal y a los departamentos por los resultados obtenidos. Este no es el caso en España, dijo Malo, lo que complica mucho las cosas.Desde la perspectiva del profesorado público contraatacó Ferran Laguardia, vicerector de Política Científica de la UPC, destacando el voluntarismo del profesorado que, dijo, "se encuentra atrapado en pequeños universos". Y justificó: "Soporta tal sobrecarga de trabajo que no tiene tiempo para reflexionar globalmente. Esto produce un desconocimiento de los objetivos, creen que la Universidad no tiene objetivos, no tienen sensación de evolución".

Pero Ignacio Lakunza, de la Escuela Politécnica Superior de Mondragón, estrechamente relacionada con el mundo empresarial, se refirió al tema de la educación continuada como uno de los grandes campos de la universidad del futuro, a la que ya no acudirán sólo jóvenes, y del trabajo de reciclaje en las empresas. Y advirtió: "La corriente de calidad es impulsada por la línea administrativa más que por la docente".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 27 de enero de 1998