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Estrategias para un cambio inevitable

Expertos de todo el mundo analizan en Barcelona la crisis de la Universidad

La Universidad está sufriendo una crisis global de modelo. Los retos de un futuro plagado de incógnitas obligan a un replanteamiento radical, tanto de sus objetivos como de su propia estructura de funcionamiento. En Europa, en general, el sistema público muestra demasiadas rigideces, para salir airoso de esta prueba. El seminario internacional sobre dirección estratégica y calidad de las universidades que tuvo lugar la semana pasada en la Universidad Politécnica de Cataluña (UPC), bajo el título Estrategias para avanzar, mostró la variedad de soluciones que sugieren los expertos.

Una veintena de ponencias de especialistas discutidas por los más de 400 asistentes a las jornadas, provenientes de todo el mundo y de casi la totalidad de las universidades españolas, dejaron claro que el corsé dentro del que las universidades públicas españolas y la mayoría de las europeas han crecido de forma tan espectacular en los últimos años para atender a una demanda insaciable, es el mismo que ahora, con el descenso demográfico y los retos que plantea el futuro, las hace inviables. La estructura rígida del profesorado y la enorme dificultad para conseguir financiación externa, dada la poco generosa política fiscal, aparecen como los dos grandes obstáculos para no perder el tren del próximo milenio.

Para Josep Maria Bricall, presidente de la Conferencia de Rectores de Europa (CRE), los problemas de financiación de las universidades públicas son el síntoma más evidente de la desconexión entre esta institución y la sociedad que la sustenta, porque supone que se ha roto el pacto social que las hacía viables. Incluso desde las opiniones más ortodoxas se admitía la incapacidad del Estado para financiar en el futuro la gran demanda de educación superior y la ventaja de que dispondrán las universidades privadas. Miquel Roca Junyent, presidente del Consejo Social de la UPC, pidió directamente a la ministra de Educación, Esperanza Aguirre -que clausuró el seminario-, que mejore la fiscalidad de las donaciones.

A juicio del norteamericano George Keller, uno de los mayores expertos en educación superior, ya no es comprensible que no se cargue al estudiante el coste real de su educación. "La sociedad está costeando los estudios de los ricos", asegura, "es un sistema regresivo". Keller considera imprescindible que las universidades españolas incorporen la gestión interna de los recursos e impongan criterios a los departamentos venciendo las resistencias, si es necesario estrangulándolos financieramente.

"La vida de la Universidad es paradójica", dijo Bricall. "Lo primero que hay que entender", explicó, "es que existe una unidad del saber, un conocimiento universal, por lo que la tendencia debe ser la transversalidad. Es precisamente en las zonas fronterizas entre sectores de conocimiento donde se localizan los grandes avances". Según el presidente de la CRE, la Universidad funciona aún de forma artesanal. "Hay que introducir métodos industriales en la Universidad", sentenció Bricall.

"El mundo está cambiando más rápidamente que nuestra capacidad para adaptarnos", reconoció Philippe de Woot, de la Universidad Católica de Lovaina. "Lo más importante no es lo que se aprende, sino la capacidad para aprender, la economía del conocimiento. La complejidad de los problemas actuales impone planteamientos y soluciones interdisciplinarias". Según De Woot, hay que replantearse las misiones básicas de la Universidad: además de docencia e investigación, el servicio a la sociedad en la que está inmersa.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 27 de enero de 1998