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"Polonia estará en la UE dentro de tres años"

"Creo que Polonia entrará en la Unión Europea (UE) en el 2001 ", asegura después de pensárselo mucho el primer ministro polaco, Jerzy Buzek, que hoy recibe en Varsovia al presidente del Gobierno español, José María Aznar. Cuando Buzek, de 57 años, abre la puerta de su inmenso despacho en la varsoviana calle de Aleje Ujazdowskie se nota que no se encuentra del todo cómodo ni en su traje -demasiado amplio para su estatura- ni en los grandes salones de la política. No obstante, este profesor de Química, durante largo tiempo experto del sindicato Solidaridad, está logrando desde hace dos meses y medio dirigir un Gabinete formado por una extraña coalición de nacional-católicos y liberales que vencieron a los ex comunistas en los comicios del pasado 21 de septiembre. Pese a los conflictos que desgarran a la coalición, Buzek asegura que ésta durará hasta el fin de la legislatura de cuatro años para acabar las reformas estructurales "abandonadas" por los ex comunistas y lograr la plena entrada de Polonia en la UE.

Los más allegados colaboradores del primer ministro confirman que la situación de la coalición es mala, porque en el Parlamento no hay disciplina de voto y el Gobierno no puede contar con sus "propios" diputados. "Esta coalición tiene por delante cuatro años de Gobierno y durará hasta el fin de la legislatura", asegura sin embargo Buzek. Pero su Gobierno va perdiendo popularidad de forma vertiginosa. En un mes bajó en un 11% y está al nivel de un 37%. Probablemente este descenso se debe a una larga lista de subidas de precio de calefacción, combustibles, tabaco, alcohol, etcétera. Cuando habla de las subidas, Buzek se pone algo nervioso. "Todas ellas habían sido planificadas por el anterior Gobierno de los ex comunistas, pero los medios se han olvidado de este detalle", se queja.

Al anterior Gobierno de izquierdas Buzek le acusa de "haber dejado de lado las reformas estructurales". "El que el presupuesto [de este año] sea modesto se debe a que durante los pasados cuatro años no se han realizado reformas, por ejemplo, de la minería, que origina enormes pérdidas, o de la sanidad, que hace otro tanto", añade.

Cuando se refiere al presidente Aleksander Kwasniewski, quien representa a la izquierda -ahora en la oposición-, Buzek busca fórmulas diplomáticas. Cree que "una buena cohabitación es posible", aunque de momento no está del todo "contento". Cuando se le recuerda que recientemente el jefe del Estado vetó una serie de leyes propuestas por el Gobierno, Buzek desvela su irritación: "Es difícil que esté contento en una situación en que las decisiones del señor presidente destruyen nuestro presupuesto".

En cambio Buzek, quien representa a la pequeña minoría protestante en Polonia, sí espera ayuda de la Iglesia católica, aunque sostiene que ésta "no juega un papel político" en Polonia. El primer ministro polaco asegura que la Iglesia "ejerce la misión espiritual de retorno a los valores básicos y actúa de forma moderada y moderadora sobre las posturas sociales, garantizando la estabilidad y la paz social". En este sentido Buzek cree que no debe volverse al debate sobre el aborto por motivos sociales que los diputados de la derecha ilegalizaron el mes pasado.

El Gobierno de Jerzy Buzek será, a todas luces, el que introducirá a Polonia en la OTAN y que comenzará serias negociaciones sobre la adhesión de este país a la UE. El afán polaco por formar parte de la Alianza Atlántica lo fundamenta Buzek en las razones históricas de un país "que, durante los pasados 200 años fue objeto de regateos políticos y cuyas fronteras fueron desplazadas de Este a Oeste": Ahora, subraya, "no existe ningún riesgo concreto". Buzek afirma en este contexto que las relaciones con Rusia "son buenas" y deberían ser "tan buenas como entre los rusos y los polacos".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 19 de enero de 1998

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