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"Gibraltar no es Hong Kong"

"La respuesta es no", respondió el primer ministro británico, Tony Blair, a la pregunta de si su Gobierno estaba dispuesto a propiciar una solución para Gibraltar similar a la arbitrada para Hong Kong. "Nuestras posiciónes han sido muy bien reiteradas" añadió.Aunque es un asunto bilateral hispanobritánico, el bloqueo amenaza con tener consecuencias obstaculizadoras tanto para la presidencia semestral británica como para el desarrollo de la cooperación en asuntos de Justicia e Interior entre los Quince.

Ya en la cumbre de Amsterdam, España logró -sorprendiendo al Reino Unido- el apoyo para que la unanimidad, y por tanto el derecho de veto, rija cada vez que Londres pida incorporarse a alguno de los acuerdos- del Convenio de Schengen, que facilita la libre circulación de personas dentro de la Europa comunitaria.

Medios diplomáticos británicos atribuían la diferenciación entre Gibraltar y Hong Kong a su diferente estatuto jurídico, pues el del enclave asiático incluia la devolución en plazo determinado. Ello detrae argumentos al Gobierno para realizar gestos descolonizadores, que le supondrían un alto coste. Funcionarios hispanófilos del Foreign Office se extrañaban del "escaso empeño" de España para atraerse la complicidad de la población autóctona, lo que resolvería el litigio por la vía de la autodeterminación.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 9 de enero de 1998