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El general Galindo se ofrece a seguir en la prisión si se libera a sus subordinados

El general de la Guardia Civil Enrique Rodríguez Galindo se negó ayer a declarar ante el juez Baltasar Garzón, que le interrogó sobre sus implicaciones en cuatro asesinatos atribuidos a los GAL y que el magistrado investiga dentro del caso Oñederra. Galindo, preso en Alcalá de Henares, desde finales de septiembre del año pasado por su implicación en el caso Lasa y Zabala, ofreció al juez permanecer en prisión (por el caso Oñederra) hasta que se celebre el juicio, a cambio de la libertad de sus subordinados Enrique Dorado y Felipe Bayo, procesados por los asesinatos de los etarras Lasa y Zabala.

Galindo, que era segundo jefe del cuartel de Intxaurrondo y jefe del. servicio de información de la Guardia Civil en Guipúzcoa cuando se cometieron los cuatro crímenes, afirmó que tanto él como sus hombres son inocentes y que Dorado y Bayo llevan más de 20 meses en prisión sin juicio y no existe alarma social, por lo que la situación es totalmente injusta.El fiscal pidió que se reprodujeran las preguntas que se formularon a Galindo en la primera declaración que éste prestó en el caño Oñederra y en el que se encuentra en libertad sin fianza, El general permanece en prisión al negarse a abonar la fianza de 25 millones que le impuso el juez Javier Gómez de Liaño por el caso Lasa y Zabala.

El capitán Pedro Gómez Nieto, destinado también en aquellas fechas en el cuartel' de Intxaurrondo y la persona que presuntamente informó al Cesid de la inminencia de acciones contra miembros de ETA en 1983, tampoco quiso declarar. Gómez Nieto leyó un escrito en el que señalaba que es inocente de los tristes hechos que se investigan en este sumario, los cuales re pruebo como militar y como cristiano".

Agregó: "Nunca he tenido conocimiento de ningún hecho delictivo que se fuera a perpetrar o que hubiera sido realizado, desconozco las motivaciones perversas por las que nadie pueda afirmar tener conocimiento desde hace más de 10 años de algún dato sobre los hechos que se investigan en este sumario y no haberlo puesto en conocimiento de la autoridad judicial competente".

Por último, el ex sargento Enrique Dorado, procesado por los secuestros, torturas y asesiantos de los presuntos etarras José Antonio Lasa y José Ignacio Zabala, aseguró que no sabe nada sobre los hechos por los que le interrogó Garzón y que por ello no tenía nada que declarar.

El caso Oñederra investiga los asesinatos en el sur de Francia de los etarras, Ramón Oñederra Kattu, el 19 de diciembre de 1983, de Ángel Gurmindo y Vicente Perurena, el 8 de febrero de 1984, y el de Christian Olaskoaga el 18 de noviembre de 1984.

Precisamente este último crimen fue presuntamente atribuido. a Dorado y Felipe Bayo. En la acción en la que resultó también herido Claude Olaskoaga, hermano de Christian, los autores perdieron una lenteja (auricular) y una pistola. Bayo declaró el pasado miércoles que cuando los guardias civiles pasaban a Francia en misiones de información, nunca iban armados ni llevaban auriculares.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 9 de enero de 1998

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