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Crítica:CINE

La influencia del cine negro norteamericano

Entremedias de una tan febril como desigual actividad como productor, Eduardo Campoy también desarrolla una pausada y coherente trayectoria como realizador. A lo largo de esta década y sobre guiones en los que siempre colabora Agustín Díaz Yanes, realiza una sólida trilogía de melodramáticos policiacos. Comienza con A solas contigo (1990), prosigue en Demasiado corazón (1992) y ahora se completa con Al límite (1997), que denota una bien asimilada influencia del cine negro norteamencano. El interés por el mejor cine policiaco realizado en los años dorados de Hollywood, compartido con el guionista y también realizador Díaz Yanes, les lleva a españolizarlo con acierto en Demasiado corazón, la mejor de las películas que han hecho juntos, mientras denota excesivas influencias norteamericanas en A solas contigo y, sobre todo, en la recién estrenada Al límite.En esta ocasión, Campoy vuelve a partir de un guión de Díaz Yanes, escrito en colaboración con el especialista en narraciones policíacas Carlos Pérez-Merinero y el prometedor guionista Luis Marías, para narrar la historia de un asesino en serie. Una típica historia del cine norteamericano, que han trasladado a Madrid sin el menor tipo de consideraciones, no haciendo muchos esfuerzos por darle un cierto tono español.

Al límite

Director: Eduardo Campoy. Guionistas: Agustín Díaz Yanes, Luis Marías y Carlos Pérez-Merinero. Fotografía: Armand Marco. Música: Mario de Benito. España, 1997. Intérpretes: Juanjo Puigcorbé, Lydia Bosch, Beatrice Dalle, Bud Spencer, Mabel Lozano, José Manuel Lorenzo, Rafael Romero Marchent y Manuel Gil. Estreno en Madrid: Palafox, Rex, Acteón, Albufera, Lido, Ideal, Odeón.

Rodada con amplitud de medios, esta coproducción entre España, Francia e Italia denota una buena imaginación visual y una gran habilidad técnica por parte de Campoy y su amplio grupo de colaboradores. Mientras el guión se resiente de algunas deficiencias nacidas tanto de tratar la historia demasiado a la norteamericana como de quedarse algo corto en ciertos aspectos que podían haber enriquecido el resultado final.

Final precipitado

Lo que en realidad narra Al límite son las peculiares relaciones que se establecen entre un personal psiquiatra forense experto en asesinos en serie, que domina el tema por ser un asesino especializado en mujeres, con dos mujeres muy diferentes. Por un lado, aparece la locutora de un programa de radio, y, por otro, la juez encargada del caso de los asesinatos en serie. Tras una prometedora primera parte, en la segunda, la relación no llega lo lejos que prometía y habría podido en este criminal triángulo, mientras se alcanza un tanto precipitado final.En cualquier caso, se trata de una película muy bien realizada, que se sitúa entre los mejores policiacos españoles, pero en la que resulta difícil creer a Juanjo Puigcorbé como terrible asesino de mujeres, no porque esté mal en su cometido, sino por su amplia trayectoria profesional en el terreno de la comedia. Frente al estupendo trabajo de la francesa Beatrice Dalle, una buena actriz muy poco conocida en España, y la excelente Lydia Bosch, que, tras unos años en los que ha dejado el cine por una popular serie de televisión, vuelve a demostrar que es una gran actriz. Sin olvidar la presencia de los demasiado olvidados veteranos Rafael Romero Marchent y Manuel Gil.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 21 de diciembre de 1997

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