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VIOLENCIA CONTRA LAS MUJERES

La juez quita las armas a un cazador para que no ataque a su ex mujer

El pasado lunes, Teodoro M. P., vecino de Olot (Girona), de 42 años, confesó a su hija de 16 que quería matar a la madre de la joven. "Quiero matarla y lo haré", le aseguró con frialdad. La chica tomó muy en serio la afirmación del padre y corrió aterrorizada a comunicar el hecho a su madre, que vive separada de su padre desde hace algún tiempo.Madre e hija denunciaron los hechos en la comisaría de los Mossos d'Esquadra. En la declaración, las dos mujeres hicieron constar que Teodoro M. P. es aficionado a la caza y que está en posesión legal de varias armas de fuego. La propia hija aseguró haberle visto recientemente manipulando sus escopetas.

La Policía catalana detuvo al ex marido el martes y el miércoles realizó un registro en su domicilio. Allí encontraron una carabina, una escopeta de caza y gran cantidad de munición. Armas, cartuchos y balas fueron confiscadas y depositadas en dependencias de la Guardia Civil, a pesar de que su propietario, tenía la documentación y los permisos en regla. Ese mismo día, el detenido declaró en el juzgado número 1 de Olot. Su titular decretó la libertad con cargos para Teodoro M. P y le acusa de un delito de amenazas. Las armas no le han sido devueltas y continuarán custodiadas por la Guardia Civil hasta que se dicte sentencia.

Caso contrario

No se actuó de la misma manera hace 15 días con Jordi Magentí Gamell, vecino de Anglès (Girona), de 40 años. Magentí, armado de su escopeta mató de dos disparos a su ex exposa en plena calle, justo el día en que la mujer cumplía 35 años. Dos meses antes del trágico suceso, Pepita García había denunciado a su ex marido por repetidos malos tratos físicos y psíquicos. En la denuncia se hacía referencia a las constantes amenazas de muerte, aunque no se mencionaba que Magentí poseía armas de fuego.Después de la muerte de Pepita García, la mayoría de sus vecinos aseguraron estar al corriente de las frecuentes discusiones entre la pareja durante sus años de matrimonio. Ya a finales del año 1996, otra denuncia de García contra su ex marido acabó en una sentencia condenatoria contra éste.

El día del crimen, Jordi Magentí pretextó una indisposición para salir de su trabajo antes de tiempo, recogió su escopeta de caza del domicilio de sus padres y esperó durante más de una hora y media apostado ante la vivienda de su ex esposa a que ésta regresara a casa. Según testimonios presenciales, Magentí se le acercó y le disparó dos veces a bocajarro, en el tórax. A los vecinos que corrieron a ayudar a la víctima, Magentí les pidió que avisaran a la policía y que no se preocupasen en socorrer a su ex mujer porque estaba muerta. "La he matado porque la quería y no podía soportar la idea de vivir sin ella", explicó.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 19 de diciembre de 1997