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Irán busca la reconciliación con el mundo árabe en la cumbre de países islámicos en Teherán

ENVIADO ESPECIAL Alá estará durante los próximos tres días en Teherán. La capital iraní es desde hoy la sede de la octava cumbre de la Organización de la Conferencia Islámica (OCI), en la que se encuentran representados al más alto nivel 55 países musulmanes, más de una treintena de los cuales lo harán con sus jefes de Estado. Éste es el marco escogido por el régimen de Irán para tratar de reconciliarse con el mundo árabe, especialmente con tres países: Egipto, Irak y Arabia Saudí, con los que viene arrastrando desde hace años conflictos.

El vicepresidente iraquí, Taha Yasin Ramadán, fue uno de los primeros en llegar ayer al aeropuerto de Teherán. Lo hizo en medio de una gran expectación, mientras aseguraba ante las cámaras de televisión llevar un mensaje personal del presidente Sadam Husein dirigido a todos los creyentes, a los que invita a "definir la situación de la nación islámica y determinar su futuro", y a "hacer frente a los centros de presión, la persecución y la corrupción en esta tierra, especialmente Estados Unidos y la entidad sionista".La estancia del vicepresidente iraquí en Teherán tiene como objetivo oficial representar a su país en la cumbre islámica, pero su presencia en la ciudad, ha abierto el camino a la esperanza y ha desatado las especulaciones sobre una reconciliación entre los regímenes de Teherán y Bagdad, que se encuentran enfrentados desde hace lustros hasta el extremo de que se enzarzaron en una guerra, entre 1980 y 1988, que terminó con más de un millón de muertos.

Irán e Irak han manifestado en los últimos meses sus deseos de mejorar sus relaciones, reabrir representaciones diplomáticas y resolver importantes cuestiones pendientes originadas por la guerra, entre las que se incluye la liberación de los prisioneros, 500 de los cuales fueron excarcelados por Irán hace poco menos de una semana.

La llegada del emisario iraquí hizo pasar inadvertida otra llegada también importante: la del príncipe heredero de Arabia Saudí, Abdalá Ben Abdel Aziz, cuya presencia en la cumbre de Teherán constituye también otro jalón histórico. Se trata, como en el caso del dirigente iraquí, de la primera visita que uno de los máximos líderes saudíes efectúa a la capital iraní desde la revolución islámica en 1979.

Irán y Arabia Saudí rompieron sus relaciones diplomáticas en 1987 y durante cuatro años mantuvieron sus embajadas cerradas como consecuencia de un enfrentamiento sangriento entre peregrinos iraníes y las fuerzas de seguridad saudíes en La Meca que se saldó con decenas de víctimas.

La delegación saudí, una de las más numerosas, compuesta por más de 150 personas, tratará de restablecer y reforzar los puentes que han empezado a tenderse entre estos dos países en los últimos meses. Ayer por la mañana, mientras los emisarios saudíes eiraquíes eran recibidos a pie de avión por las autoridades iraníes en el aeropuerto de Teherán, el ministro de Asuntos Exteriores egipcio, Amr Musa, estaba reunido con el ex presidente Alí Akbar Hachemi Rafsanyani, uno de los personajes claves de la política de Irán, responsable del Consejo de Discernimiento e inspirador de los Sirvientes de la Constitución.

Amr Musa, que había llegado el día anterior para estar presente en la reunión de ministros de Asuntos Exteriores de la OCI, ha venido también, como los otros dos viajeros, a cicatrizar heridas y, según sus propias declaraciones, a tratar de restablecer las relaciones diplomáticas, interrumpidas hace una decena de años, cuando el presidente egipcio Hosni Mubarak acusó a Teherán de financiar y potenciar el terrorismo.

El rey Hassan II de Marruecos, presidente en ejercicio de la OCI, suspendió en el último momento el viaje a Teherán, según informa desde Rabat Pedro Canales. El monarca marroquí debía traspasar el mandato al presidente iraní, Mohamed Jatamí.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 9 de diciembre de 1997

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