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Crítica:DANZA

Detrás, el dolor

La madurez de una compañía de danza contemporánea viene dada por la conjunción de toda una serie de elementos que 10 y 10 cumplen en toda regla. Berdayes y Runde son muy distintos entre sí, y eso quizá les complementa y les permite unir sus respectivos aparatos estéticos en un solo espectáculo donde, en el fondo, se respira la unidad de lo bien hecho y la calidad.Mientras Runde es concentrada y austera, Berdayes es expansivo y ecléctico. La primera es una pieza que golpea hasta en la última puerta sentimental a través de un lenguaje amargo y donde apenas hay destellos de un humor críptico. Mientras, Venus es una reunión de ideas al estilo de un nuevo surrealismo que finalmente se ponen al servicio de un teatro del gesto, donde la profundidad y la seriedad de la idea muchas veces queda encubierta por el aparato escénico.

10 y 10 danza

Samsara. Coreografía: MónicaRunde. Música: Bach y Cronos Quartet. Venus Benedecua. CoreograrÍa: Pedro Berdayes. Música: Pedro Navarrete y otros. Ciclo Danza en diciembre. Sala Olimpia. 4 de diciembre.

No puede perderse de vista que la nueva danza española, por llamarla de alguna manera, tiene en 10 y 10 uno de sus sólidos valores, pues desde 1989 no han dejado de trabajar en una sola dirección que puede resumirse en la indagación del cuadro teatral aderezado por un sistema de baile donde no falta nunca el virtuosismo, la corrección y el experimento formal. Y por ello es que a las espaldas de los artistas pesa como inspiración e incluso tema el dolor, algo que se transmite al gesto y al estilo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 6 de diciembre de 1997