Queja de una filóloga
Soy estudiante del último curso de Filología Hispánica de la Universidad de Alcalá de Henares y me dirijo a usted y su periódico para expresar una queja.Una de las tareas de un filólogo es la corrección de textos, y, sin embargo, en los me dios de comunicación (tanto radio y televisión como prensa) este aspecto está muy descuidado. Continuamente pueden escucharse o leerse vulgarismos, construcciones agramaticales e, incluso, ultracorrecciones. Lo peor de esta situación es que, debido a la trascendencia social de estos medios, todo lo que se dice o se lee llega a la gente. Estas personas imitan esa forma de hablar porque la consideran prestigiosa, y así, los posibles errores gramaticales se extienden entre la sociedad.
Mi pregunta es bastante evidente: ¿cómo es posible que no se solucione este problema cuando contamos con profesionales cualificados para realizar este trabajo? Estos profesionales son los filólogos. A pesar de esto, nuestra especialidad registra una de las tasas más altas de paro.-


























































