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La Bolsa española negoció ayer 67.349 millones de pesetas, de los que más de un tercio procedieron de los ajustes de cartera de fondos de inversión. Los inversores están prácticamente paralizados ante una situación cuyo significado se les escapa, pero de la que no esperan nada bueno a corto plazo. Los bandazos de las cotizaciones en los últimos días indican que la crisis no ha remitido, lo que explica la ausencia de operaciones por la inversión particular, todavía más inclinada a vender que a comprar.El mercado de divisas tampoco ofrece datos claros, con el dólar oscilando sin control o, según algunas deducciones, acusando la existencia de constantes correcciones en su tipo de cambio. Ayer, ni siquiera el mercado de deuda logró recibir el beneficio de un trasvase de dinero desde la Bolsa, lo que hizo caer los precios y situó la rentabilidad de la emisión a 10 años en el 6,08%. El diferencial con Alemania subió hasta 0,47 puntos, un nivel que no se tocaba desde hacía casi dos meses. La Bolsa de Nueva York cerró con un alza de 3,44 puntos.


























































