El tren de alta velocidad a Valladolid tendrá bajo tierra un tercio de su recorrido en Madrid

El tren de alta velocidad entre Madrid y Valladolid tendrá 96 kilómetros de recorrido en la región madrileña, de ellos 32,5 en túneles entre Colmenar Viejo, Miraflores, Canencia y Torrecaballeros. El trazado discurrirá paralelo a la autovía Madrid-Colmenar y el ferrocarril Madrid-Burgos, según reveló ayer Luis Eduardo Cortés, consejero de Obras Públicas, en la Asamblea. Fuentes de Fomento admitieron que ese trazado es el que tiene "más posibilidades de ser aprobado". No tomará una decisión hasta conocer los informes de impacto ambiental.

Un representante de la Comunidad se reunió el pasado miércoles con Fomento para llegar a una postura común con respecto al trazado del tren de alta velocidad que unirá Madrid con Valladolid. La reunión concluyó con el acuerdo de que el Gobierno de Alberto Ruiz-Gallardón, que abogaba por un túnel de 24 kilómetros en Miraflores para reducir al mínimo el impacto en esa zona de la sierra, asumirá como propio el trazado propuesto por Fomento.El ministerio ve dificultades técnicas para que el tren atraviese un túnel tan largo, y se trata, en suma, de reducir discrepancias entre el Ejecutivo regional y el Gobierno de Aznar, según reconocieron tanto fuentes de la Consejería de Obras Públicas como de Fomento, con vistas a una obra que implicaría una inversión de 200.000 millones de pesetas.

El propio Luis Eduardo Cortés fue el primero que se empleó a fondo ayer en la Asamblea regional para dejar atrás la idea de que la Comunidad tenía una propuesta propia sobre el polémico trazado. Cortés destacó, ante todo, que la construcción del tren de alta velocidad a Valladolid es "vital para conectar Madrid con todo el noreste" y recordó reiteradamente que se trata de un proyecto de Fomento al que la Comunidad no contribuye económicamente. "Sólo hemos intervenido en el trazado", enfatizó el consejero.

La nueva conexión férrea, con una velocidad media del tren de 220 kilómetros por hora, ahorrará 80 minutos entre la capital y las provincias de Castilla y León. Según Cortés, se ha optado por la llamada solución Colmenar, ya que la Primera parte del trazado de la nueva vía discurrirá en paralelo a la autovía de Colmenar Viejo para unirse después al ferrocarril Madrid-Burgos.

Están previstos siete túneles, situados, según el proyecto, en El Goloso, Tres Cantos, el cerro San Pedro y Soto del Real, Miraflores (para atravesar el puerto de Canencia), la Peñota y, ya en tierras segovianas, Torrecaballeros. En total, 32,5 kilómetros discurren bajo tierra. A partir de Torrecaballeros, el trazado "se ciñe a la izquierda para acercarse a Segovia", explica Cortés.

El más largo de los siete túneles será el proyectado en Miraflores, con 11 kilómetros de recorrido, seguido del ubicado en el cerro San Pedro y la Peñota, con nueve kilómetros cada uno de ellos. Están previstos también ocho viaductos, con un recorrido total de siete kilómetros y medio. Fuentes de Fomento manifestaron ayer que el ministerio no ha tomado aún una decisión definitiva. "Se están ultimando los estudios de viabilidad técnica e impacto medioambiental, y sin estos informes no es posible adoptarla", afirmaron.

Reconocieron, no obstante, que la solución Colmenar, conocida también como opción B, es la que tiene más posibilidades de convertirse en el trayecto que una Madrid con Valladolid por tren a 220 kilómetros por hora.

Las decisión se tomará, con toda probabilidad, este trimestre. Las previsiones del ministerio sitúan el comienzo de las obras en 1999, y los Presupuestos del próximo' año contemplan una partida de 500 millones de pesetas para la redacción de los proyectos.

Aedenat estimó ayer positivamente el trazado elegido por la Comunidad y el ministerio, al considerarlo el menos malo de todos los propuestos desde que hace tres años se planteó un tren de velocidad alta entre Madrid y el noreste.

Zonas sensibles

El primero y el tercero de los trazados fueron frontalmente rechazados por los ecologistas porque afectaban gravemente al parque regional de la Cuenca alta del Manzanares y a la sierra norte, según Santiago Martín Barajas, portavoz de Aedenat. "La alternativa elegida no está mal, las zonas mas sensibles se pasan en túnel, lo que reduce sustancialmente el impacto medioambiental, pero aun así, la incidencia de esa nueva vía férrea en el territorio puede ser muy alta", señala.Para reducir ese impacto, Aedenat va a solicitar a Fomento que al salir de Canencia el trazado se ciña el máximo posible al trazado del ferrocarril Madrid-Burgos. "Hay que afinar más el trazado para limitar al máximo los daños medioambientales", concluye Aedenat.

La satisfacción de los ecologistas no fue compartida por los diputados socialistas: Cortés desveló la reunión mantenida el pasado miércoles con Fomento en respuesta precisamente a una pregunta del diputado de ese grupo Armando García por cuanto el tren "pudiera afectar al medio ambiente". El hecho de que fuera el consejero de Obras Públicas y no el de Medio Ambiente el que contestara molestó al diputado, que consideró ese hecho una muestra de que la defensa del entorno no es prioritaria para la Comunidad.

* Este artículo apareció en la edición impresa del jueves, 16 de octubre de 1997.