LA LUCHA CONTRA ETA

El 'comando' de ETA desmantelado tenía datos detallados sobre 30 potenciales victímas

El comando desarticulado tras el atentado del museo Guggenheim del Bilbao tenía detalla da información de "entre 30 y 40" policías, políticos y jueces. El núcleo del comando Katu lo integraban el detenido Kepa Arronategui Azumendi y su primo Eneko Gogeaskoa Arronategui, que está huido, bajo las órdenes de la dirigente Soledad Iparraguirre. El próximo sábado, durante la inauguración el museo por los Reyes, Kepa Arronategui haría una señal a Eneko Gogeaskoa, que desde una gasolinera sita a 70 metros activaría 12 granadas ocultas en tres jardineras. El consejero vasco de Interior, Juan María Atutxa, descartó que los Reyes fuesen el objetivo del atentado, con el que ETA pretendía lograr una gran publicidad internacional.

El consejero Juan María Atutxa explicó ayer que fueron sólo dos los etarras que intervinieron el lunes en el atentado: el detenido Kepa Arronategui, de 31 años, y su primo Enelco Gogeaskoa, técnico informático, que está huido.Tras despertar sus sospechas dos ertzainas se dirigieron hacia la furgoneta de la que ambos activistas descargaban un macetero Uno de los agentes requirió la documentación a Arronategui, que estaba en la parte delantera del vehículo, mientras que su compañero José María Aguirre fue a la parte trasera, donde se hallaba Gogeaskoa. En el momento en que Aguirre abrió la puerta, Gogeaskoa efectuó dos disparos que le atravesaron el pecho. Al oír las detonaciones, el otro terrorista golpeó al segundo ertzaina e intentó dispararle cuando estaba en el suelo, pero se le encasquilló el arma.

Arronategui fue detenido poco después en las proximidades, mientras que su primo robó a punta de pistola un coche en la calle de Henao, después otro en el mercado de San Ignacio, y un tercero junto al hospital de Galdakano, donde se perdió su rastro.

Atutxa confirmó que en un ordenador incautado a los terroristas había 30 páginas con información sobre más de 400 potenciales objetivos: agentes antiterroristas de la Ertzaintza y de otros cuerpos policiales, militares, políticos de varios partidos, empresarios, periodistas, jueces y entidades bancarias. El viceconsejero José Manuel Martiarena precisó que la mayor parte de la información es taba "abierta" y el comando única mente había trabajado específica mente en 30 ó 40 objetivos, "sobre todo de la comarca de Gernika". El grupo tenía preparados dos atentados inminentes contra sendos bancos de Vitoria y Legutiano (Álava).

El consejero no aseguró que el objetivo fuesen los Reyes, pero sí confirmo que las granadas -10 anticarro y dos antipersonales- iban a ser lanzadas el sábado. "Querían derramar sangre, fuese de quien fuese", dijo.

Los terroristas "tenían hilo directo" con Soledad Iparraguirre, Amboto, jefa de los comandos legales (no fichados), con la que se reunieron varias veces desde que fueron captados en 1996. Iparraguirre ya había ordenado en 1994 al comando Lambroa atacar al Guggenheim.

La calidad y cantidad del armamento incautado al grupo -en total recibieron cuatro entregas- y el grado de interlocución con la dirección de ETA hacen pensar a los investigadores que era un comando cuidado por ésta.

Tras registrar el caserío Olagorta de Natxitua, que servía de base al comando, la Ertzaintza halló 24 kilos de amosal, cinco de cloratita, 12 granadas Mecar, un fusil Cetme, una escopeta Astra, 13 temporizadores, un radiomando, una jardinera, un ordenador, componentes electrónicos, detonadores, pólvora, matrículas y falsos anagramas de instituciones. En la furgoneta usada por los terroristas para transportar el lunes las jardineras, la policía encontró junto a las granadas y los 12 tubos lanzagranadas, un subfusil MAT-49 con su cargador y una pistola Browning FM Herstal. Además de los detenidos -el miembro legal Kepa Arronategui, de 31 años; su novia Izaskun Urionabarrenetxea, de 24, y Eñaut Elorrieta Larrucea, acusado de facilitar la furgoneta-, el comando lo integraban los fugados Eneko Gogeaskoa y Jon Mikel Arronategui Azumendi, hermano del detenido Kepa.El ministro del Interior, Jaime Mayor Oreja, calificó al comando de "chapucero". Pero Atutxa discrepó al remarcar que realizó un plan "minucioso y artesano". Sólo el burdo error de poner una matrícula falsa que corresponde a un modelo diferente a la furgoneta dio al traste con su plan.

Los etarras habían falsificado los albaranes de entrega de un vivero de Igorre (Vizcaya) con fecha 8 de octubre, así como un pedido ficticio, con papel y el sello del Ayuntamiento de Bilbao, con fecha del 24 de septiembre. En ambos se indicaba que los tres maceteros debían ser depositados "antes del día l5", cerca del acceso al museo. Atutxa destacó que el dispositivo policial "ha evitado la muerte a no sé cuántas personas" y "ha dado frutos, aunque el peaje ha sido caro".

* Este artículo apareció en la edición impresa del miércoles, 15 de octubre de 1997.

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