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33 muertos al chocar cerca de Angola un avión alemán y otro de EE UU

Bonn / Pretoria

Un avión militar alemán con 24 personas a bordo colisionó el sábado en el aire con un aparato norteamericano de transporte, tripulado por nueve personas, frente a las costas de Angola, según informaron fuentes de la fuerza aérea surafricana. Bonn confirmó el accidente de su aparato, pero Washington sólo hablaba ayer de que su avión había desparecido."No hay que descartar que el avión [alemán] colisionara con un avión militar norteamericano y se estrellara", manifestó en Bonn un portavoz de Defensa. El ministro, Volker Rühe, declaró que se consideraba probable que el avión se hubiera estrellado a unos 1.500 kilómetros al oeste de Angola. El contacto con radio fue perdido a las cuatro de la tarde del pasado sábado. A bordo viajaban 12 marines, 10 tripulantes y dos esposas de estos tripulantes.

Rühe informó que el avión siniestrado era un modelo Tupolev de fabricación soviética, perteneciente al antiguo Ejército de la República Democrática Alemana, que había despegado de Bonn-Colonia, y realizado una escala en Niamey, la capital de Niger.

Poco después de confirmarse la desaparición del Tupolev alemán, la cadena norteamericana de noticias CNN dio cuenta de la pérdida de contacto con una aeronave militar estadounidense en la misma zona de Angola. Fuentes del Pentágono indicaron que se trata de un C-141 que viajaba entre Namibia y la isla británica de Ascensión, enmedio del Atlántico y no lejos del Ecuador.

Un comunicado del Comando de Movilización Aérea de EE UU, con base en Illinois, informaba de que el avión desaparecido realizaba funciones de carga y llevaba una tripulación de nueve personas.

Las tareas de rescate comenzaron inmediatamente y en ellas participaban aviones británicos, franceses y surafricanos. Un avión francés captó una señal de socorro, pero no pudo especificar si procedia de algún superviviente o se trataba de una baliza automática. Una fragata francesa, dotada con dos helicópteros de rastreo y rescate, abandonó Libreville, capital del Congo, para sumarse a los trabajos. Mientras, Alemania anunció el envío de un equipo de expertos

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 15 de septiembre de 1997