Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra
Reportaje:GATOS PARDOS: LA NOCHE DE LA 'JET'

Copa elegante en el Madrid chic

Naturalidad, clave para ligar entre la gente bien que trasnocha en los palacetes del área de Castellana

Si los calcetines blancos, las bermudas o las zapatillas eran por el momento prendas prohibidas para codearse con la llamada gente guapa de Madrid, se acaba de incorporar al listado un requisito prácticamente insalvable y, en cualquier caso, muy costoso de reparar: las arrugas."No queremos que nuestro local se convierta en un mausoleo para venir a morir. Alguna pincelada de gente mayor no nos importa, porque le da hasta cierto colorido. Pero éste es un sitio para gente entre 25 y 40 años". Lo explica Oscar Álvarez Osorio, director de Fortuny 34, un bello palacete recién adquirido y restaurado por los dueños de La Sal, en el que la jet madrileña ha encontrado el nuevo refugio para lucir el palmito en las noches de estío.

No hace aún mes y medio de la fecha en que fuera inaugurado y ya han pasado por aquí la pareja del verano, Cayetano de Alba y Mar Flores; la modelo Inés Sastre; la actriz Mabel Lozano; el ex Obregón conde Lequio; el periodista Pepe Navarro; la televisiva Lidia Lozano; algunos políticos del PP, y, en definitiva, toda la gente que está ahora mismo en el candelabro, incluida la ingeniosa modelo que acuño el término, Sofía Mazagatos.

Óscar, de 41 años, aclara que el atuendo vaquero sí se permite, siempre que las prendas estén limpias y en buen estado. Experto conocedor de la noche madrileña, dice estar impresionado por la cantidad de famosos que este mes de agosto se han quedado en Madrid.

El palacete, que antes albergó el restaurante Fortuny del presentador-conductor de Radiotelevisión Española Florencio Solchaga, dispone de una terraza que no se divisa desde la calle fuera del alcance de las miradas de los curiosos. Y no se permite la entrada de los fotógrafos del corazón.

El edificio, de estilo francés, se encuentra emplazadoe en uno de los barrios más elegantes -y más caros también- del centro de Madrid. En su contorno proliferan los jardines arbolados de palacetes antaño habitados por aristócratas que, o bien se arruinaron, o bien vendieron sus inmuebles para establecerse en la periferia noble del noroeste o noreste de la ciudad, donde hoy languidecen. Asimismo, la vecindad está formada por embajadas como la de Colombia, bancos extranjeros o sedes de prestigiosas fundaciones culturales.

El establecimiento de Fortuny tiene tres plantas con diferentes ambientes: el piso superior alberga un restaurante italiano, donde se come-cena por precios a partir de 1.800 pesetas, y en los otros dos niveles se puede elegir entre el ambiente discotequero o bien otro más relajado. permanece abierto todos los días de la semana, desde las doce de la mañana hasta bien entrada la madrugada.

El eslogan lanzado por José María Aznar, el presidente del Gobierno, España va bien, ha sido un acierto para promocionar la hostelería: "Empieza a notarse que la economía se está recuperando", comenta Óscar.

"Hay otra alegría y el personal tiene ganas de salir a divertirse. Aunque la cosa no acaba de arrancar del todo".

Aun así, explica el director de Fortuny, la crisis ha afectado menos a este tipo de locales exquisitos. "A estos sitios acude gente que tiene una proyección pública, necesita que se le vea y siempre dispone de 1.000 pesetas para tomarse una copa, aunque haya que apretarse el cinturón en otro escenario. Es una cuestión de marketing personal y de mantener el tipo. En vez de tomarse cuatro copas, se toman una y la estiran para que les dure".

No faltan en el Fortuny los rodríguez abandonados por la familia durante las vacaciones.

"Se nota la presencia del clásico señor que se ha quedado sólo y aprovecha para salir, pero ya no es aquel tipo de las películas de Alfredo Landa. Ha surgido también la versión femenina, las rodríguez. Son otros tiempos. Ahora hay más honradez y sinceridad. No ocultan su situación y, aunque quieran ligar, van de otro rollo".

De cualquier forma, "en Madrid se liga mucho y bien", asegura Óscar. El secreto para tener éxito, al menos en el ambiente pijo, es la naturalidad. "Simpatía y tener aspecto sano son las claves, y que no se note demasiado la intención; luego, Dios proveerá", concluye con una sonrisa algo malévola.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 7 de agosto de 1997