Dos millones de vacunas, perdidas por el desalojo de un laboratorio

El material necesario para fábricar dos millones de vacunas contra el tétanos y Para elaborar otros dos millones de dosis de adrenalina y antibióticos fueron destruidos por la Comunidad de Madrid el pasado 18 de junio, según los responsables del Instituto Llorente, un laboratorio situado junto a la M-30, en terrenos del monte de El Pardo, propiedad de Patrimonio Nacional. Los gerentes de este laboratorio, que tuvieron que abandonar a toda prisa el edificio por mandato judicial, calculan en unos 400 millones de pesetas el material clínico y sanitario dejado en el interior del edificio.La Comunidad responde que actuó como asesora de Patrimonio Nacional, dueño de la edificación que la industria ocupaba desde 1930. El juzgado había ordenado el desalojo del edificio por impago de su alquiler: unos 48 millones de pesetas. Según la Consejería de Sanidad, el material fue destruido porque el edificio tenía que estar vacío para cuando Patrimonio tomase posesión de él. "Sólo actuarnos como asesores en la operación", indican desde Sanidad.

José Luis Gómez Pallarés, administrador del Instituto Llorente, recuerda que entre el material abandonado se encontraban muestras de medicamentos, materias primas, cepas para fabricar vacunas y 150 ratones que habían sido inyectados. "Nosotros necesitábamos t«res o cuatro meses para destruir, con el más mínimo sentido común, lo que había en el laboratorio. Pero Patrimonio se negó a nuestras peticiones, llegando incluso a solicitar al juzgado que se le permitiera utilizar cuantos, medios fueran precisos, incluidos los de la fuerza pública, para poder tomar posesión del edificio lo antes posible. Tuvimos que irnos dejando todo aquello allí". El contrato de arrendamiento del edificio estaba vigente hasta el año 2003.

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20.000 kilos de residuos

El laboratorio que ha desalojado Patrimonio sigue fabricando vacunas

Fuentes del caso calculan que del interior del laboratorio se retiraron 20.000 kilos de materiales clínicos, tóxicos y peligrosos.En su desesperada lucha por conseguir más tiempo para desalojar las instalaciones, los responsables del laboratorio dirigieron una carta al palacio de la Zarzuela. El jefe de la Casa Real, el vizconde del Castillo de Almnsa, les respondió unos días después que el asunto excedía del ámbito de sus atribuciones, pero que trasladaba "sus inquietudes al presidente de Patrimonio Nacional, a fin de que valore la legalidad y la oportunidad de aplazar el lanzamiento judicialmente acordado".

Pero todo fue inútil. La ley se cumplió con todas sus consecuencias, incluidas las que dejaban en el interior de un edificio adyacente a la M-30 material para fabricar dos millones de dosis de vacuna contra el tétanos.

* Este artículo apareció en la edición impresa del 0029, 29 de julio de 1997.