El 'número dos' de Televisa sale del grupo tras una complicada batalla por el poder

Cañedo era el cerebro de la reestructuración financiera y de la expansión internacional

Una reñida batalla en las entrañas de Televisa, el emporio mexicano de la televisión, se saldó ayer con la renuncia de Guillermo Cañedo White, de 36 años, a la vicepresidencia del Consejo de Administración del grupo y la venta de sus acciones. La jugada deja al heredero, Emilio Azcárraga Jean, con "el verdadero mando" de la empresa, enfrentada a problemas financieros y a la competencia por la audiencia por parte de Televisión Azteca. Cañedo ha salido derrotado en la batalla con Alejandro Burillo Azcárraga, un joven y aguerrido empresario, que resultó marginado en los últimos tiempos de El Tigre Emilio Azcárraga Milmo -padre del actual presidente-, fallecido en el pasado mes de abril.

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Cañedo ideó y presentó el "Plan Televisa 2000", destinado a enfrentarse a los problemas financieros de cara al nuevo siglo. De nada le valió. En la lucha interna ha tenido que renunciar a su alto cargo e incluso a su presencia en el Grupo Televisa.Cañedo fue el cerebro de los planes de reestructuración financiera y orgánica del consorcio, y desde los tiempos de El Tigre se había encargado de las relaciones internacionales del Grupo Televisa. [Uno de sus cargos fuera de México es el de miembro del Consejo de Administración de Vía Digital, la plataforma televisiva promovida por el Gobierno español en la que participa Televisa. Un portavoz de Vía Digital, consultado al efecto, desconocía ayer si Cañedo abandonará o no ese puesto].

Los hermanos José Antonio y Guillermo Cañedo mantenían en su poder el 10,2% de las acciones del Grupo Televisa, que han vendido a Azcárraga Jean por 200 millones de dólares (30.000 millones de pesetas al cambio actual).

Fin del plan de El Tigre

Analistas financieros interpretan lo ocurrido como una separación respecto al proyecto de El Tigre, quien pretendía hacer de Televisa una empresa diversificada. Esos mismos analistas destacan que vuelve la idea de "clan", pues ya no hay nadie, salvo Miguel Alemán Velasco y Miguel Alemán Agnani, que no lleve el apellido Azcárraga entre los dueños del mayor consorcio de televisión de habla española.Guillermo Cañedo White declaró ayer al diario Reforma: "Mi hermano y yo preferimos hacernos a un lado. No teníamos cabida en una compañía que se va a manejar de manera farniliar". Considera que las cosas que ocurren en el Grupo Televisa serán diferentes a las que vislumbró Azcárraga Milmo, pues no hay apertura.

Cañedo admite que mantenía fuertes diferencias con Burillo Azcárraga. Y respecto a los últimos años, se limita a destacar la tarea realizada al frente de una navegación de la compañía "en la peor situación del país", en referencia a la crisis económica que estalló en México en 1994 y que afectó seriamente a su pasivo.

Un especialista en temas empresariales dice que "éste es el momento en que Azcárraga Jean toma el control de Televisa, el verdadero mando de las empresas". Con las acciones obtenidas de los Cañedo White, acumula más del 26%. Los analistas también otorgan posibilidades a Burillo Azcárraga, quien controla el 14% y se perfila como un poder dentro del Consejo de Administración.

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